Comunicación, medios y pueblos originarios


Vivimos en una sociedad atravesada por miradas eurocéntricas que se reflejan en discursos racistas y violentos que sufren los pueblos originarios. Estos discursos se fortalecen desde los medios de comunicación que ocupan posiciones dominantes, realizando un doble juego de invisibilización y estigmatización. Por Mara Rocío Collinao y Roberto Samar

Según el Monitoreo de Noticieros Televisivos de Canales de Aire de la Ciudad de Buenos Aires de la Defensoría del Público del año 2018, el tópico “Pueblos originarios y campesinos” fue el menos tematizado en cantidad de noticias y tiempo de duración. Asimismo, estos pueblos son noticiables solo cuando están vinculados a hechos policiales.

Estos discursos mediáticos se inscriben en una matriz cultural racista, que forjó parte de nuestra identidad y sigue estando presente. Según la publicación “La discriminación en Argentina” del INADI, “la República Argentina se constituyó como Estado-Nación sobre la base de la negación de las raíces históricas americanas, la sujeción de sus ocupantes originarios y la usurpación de sus territorios”.

Como comunicadoras y comunicadores, ¿qué hacemos frente a esta realidad?

“Un mapuche murió tras un enfrentamiento con Prefectura”, titularon la mayoría de los periódicos que relataban lo sucedido en la recuperación territorial donde asesinaron por la espalda a Rafael Nahuel. Sin embargo, está a las claras que no se trató de un enfrentamiento. Rafa era un joven mapuce que había comenzado un proceso de fortalecimiento de su identidad y acompañaba el reclamo territorial de la comunidad Winkul Lafken Mapu. La lógica de presentar como enfrentamientos a los asesinatos no es nueva. Nos recuerda a los encuadres periodísticos de la última dictadura cívico militar.

Existen espacios y discursos contra hegemónicos que invitan a construir otras miradas. Según el relevamiento de la Red Interuniversitaria, 289 medios considerados activos y pertenecientes al sector de medios comunitarios, populares, alternativos, cooperativos y de pueblos originarios siguen estando presentes. Medios en los cuales los pueblos y comunidades son los protagonistas de acercar otras miradas y voces.

Es necesario poder repasar la historia impuesta y poner en valor el conocimiento de los pueblos originarios, pre-existentes al Estado Nación. Claro que es una tarea enorme, fueron años de negación de la existencia, generaciones tras generaciones sufrieron el despojo, no solo de sus tierras, sino también de su propia forma de ser y existir, de su propia manera de ver el mundo. Años de maltratos y discriminación, años de cargar con el miedo y la vergüenza de ser distintos, ante una sociedad adoctrinada en el odio a lo diferente.

En este sentido, podemos repetir el modelo racista impuesto o podemos trabajar para hacer visible otras existencias. En principio, es necesario reconocer que existió un genocidio indígena, para poder trabajar en la reparación de los derechos vulnerados. Y, en este sentido, es fundamental poder poner en valor el kimvn (conocimiento, sabiduría) que todavía permanece vivo en estos territorios, conocimientos que se encuentran y transmiten a través del Mapuzugun (idioma del Pueblo mapuce). Con esa orientación, en la provincia del Newken se trabaja en un proyecto para oficializar el Mapuzugun, lo cual sería un gran aporte para comenzar a reparar el daño que sufrieron nuestros pueblos originarios.

Como comunicadoras y comunicadores, una de las tareas que tenemos es cuestionar los imaginarios racistas y acompañar las voces que se levantan, voces históricamente acalladas por el genocidio.

Mara Rocío Collinao, Licenciada en Comunicación Social. Periodista Mapuce. Roberto Samar, Licenciado en Comunicación Social (UNLZ). Docente de la UNRN.

Fuentes: Página/12 / Indymedia