El hambre como límite. La desesperación no come memes


Columna sobre Salud, Poder, Subjetividad y Política. La construcción de subjetividad frente al neo-tecno-liberalismo,como riesgo autoritario en el proceso democrático. Un ensayo de psicología política. Por Yago Di Nella

En un artículo publicado en este mismo espacio hable allá por 2018 del “desamparo de los desamparados”1. Evidentemente, es preciso ahondar en un punto que insiste. Cuál es el límite del proceso constitutivo de una elaboración subjetiva profunda como es un proceso eleccionario en una democracia, toda vez que se lo debe hacer desde la desesperación por la supervivencia. ¿Es posible? ¿Se puede pensar en estado de desesperación? ¿Qué sucede con las decisiones en situaciones y elementos tan fundantes de la vida como la alimentación y el abrigo están en juego?

El ideario neoliberal posee una capacidad de penetrar y moldear el imaginario social, la vida cotidiana, los valores que orientan nuestros comportamientos en la sociedad. Uno sustancial es lo que se ha denominado “la meritocracia”. A quien vive en la desesperación ese discurso explicativo de su estado de necesidad es cuanto menos ofensivo y conduce al odio, al revanchismo y a la rebelión subjetiva. Subleva. Ahora bien, ¿cómo se juega ese revelarse en el marco de un proceso eleccionario? Probablemente mal, incluso en términos de sus propios intereses.

La cultura del consumo propone desde la hegemonía mediática neoliberal una suerte de culpabilización de las personas desesperadas, es decir, que encima que le excluyen del sistema de la inclusión de lo adaptado y le empujan al odio del “no tenés nada para ser parte de nosotros”, le culpan por su vulnerabilización social. Se van produciendo nuevas subjetividades: los excluidos-marginales reaccionarios.

De acuerdo con esta descripción, el sistema (de la inclusión) del universo neoliberal necesita anclarse en el mundo de la vida (vida cotidiana) para poder integrarla y neutralizarla desde un parámetro restringido: hay gente que sobra, que no será parte. La naturalización de esta idea exclusora extrema debe naturalizarse y es ahí donde entran al partido los medios masivos de comunicación, porque el juego es como lograr en el imaginario social la deshumanización misma de ese sector poblacional excluido, esto es, como desensibilizar al sector incluido sobre la innecesariedad cual basura o residuo al campo de la exclusión. La producción del ideario de gente sobrante, está implícito en ese término: “gente”. Impersonal, desafectivizado, (pretendidamente) desideologizado. Inmediatamente se vuelve al término “pueblo” ya se vuelve imposible no caer en la idea de que se trata de un genocidio larvado en marcha. Esta idea del genocidio larvado (sin guerra, sin armas o casi, por inanición) viene de la época de las discusiones sobre la globalización. Hace más de 30 años. Pero no ha sido zanjada. Y en ese asunto nos adentraremos ahora.

Ver artículo completo, aquí:

Notas

1Di Nella, Y. (2018). El desamparo de los desamparados (sobreviviendo al neoliberalismo desde la grupalidad). 09/07/2018. Enlace: El desamparo de los desamparados (sobreviviendo al neoliberalismo desde la grupalidad) – Adalquí (adalqui.org.ar)

—-///—-

Para citar el trabajo: Di Nella, Y. (2021). El hambre como límite. La desesperación no come memes. La construcción de subjetividad frente al neo-tecno-liberalismo, como riesgo autoritario en el proceso democrático. Un ensayo de psicología política.; en Apostillas sobre Control Social y Derechos Humanos (ISSN 2718-6229) del 23/09/2021. Enlace: https://www.adalqui.org.ar/blog/2021/09/22/el-hambre-como-limite-la-desesperacion-no-come-memes/ (Recuperado el dd/mm/aa)

Más sobre Yago Di Nella

Acceda a los libros de Yago Di Nella, aquí.

VER LAS ENTRADAS DE LA COLUMNA DE YAGO DI NELLA HACIENDO CLICK ACÁ

Acceda a los Episodios de “Lo Mental en la Salud Pública” (podcast); aquí.