Las claves del acuerdo porcino con China: ¿qué sabemos hasta ahora?


Este miércoles organizaciones ambientalistas y autoconvocados volverán a marchar en todo el país contra el proyecto de exportación de carne de cerdo del que, oficialmente, se sabe muy poco. ¿Qué critican quienes están en contra? ¿Qué dice el Gobierno? ¿Cómo se cruza este proyecto con el extractivismo y otras actividades económicas que tienen efectos nocivos para el medio ambiente?

Este miércoles, cuando se cumpla un año exacto de la primera convocatoria que organizaciones sociales y ambientales realizaron en Plaza de Mayo contra el acuerdo porcino que el Gobierno nacional firmará con China, las calles de todo el país volverán a manifestarse. Mientras oficialmente se conoce sólo un anteproyecto que propone la instalación de 25 granjas para exportar unas 900 mil toneladas de carne porcina al país asiático, les detractores del acuerdo exigen participación, debates públicos y explicaciones sobre los impactos ambientales. Estas son las claves de lo que se sabe hasta ahora.

¿Qué dice el proyecto del Gobierno?

El anteproyecto “12 mil madres” propone instalar 25 granjas o megafactorías productoras de carne de cerdo en el norte del país en los próximos 4 años.

Cada una de estas megafactorías tendría 12 mil cerdas reproductoras (de ahí el nombre del ante proyecto).

Se espera que las plantas produzcan 900 mil toneladas de carne porcina por año que serán exportadas a China. 

El proyecto representaría una inversión de 3.500 millones de dólares que permitirían “9500 empleos directos y 39.000 empleos indirectos”, en palabras del secretario de Relaciones económicas de Cancillería, Jorge Neme.

Entre otras características, las instalaciones donde se construyan estas granjas deberán tener una disponibilidad de un millón y medio de litros de agua por día, abastecerse de 17 mil hectáreas de maíz y soja y contar con un predio de 100 hectáreas que no se haya inundado durante 50 años.

¿En qué instancia está el proyecto?

En julio del año pasado, desde Cancillería se difundió un comunicado que informaba sobre el avance de la firma de un convenio con China para la exportación de carne de cerdo.   

Ante la reacción de organizaciones ambientalistas, que el 25 de agosto de 2020 salieron a manifestarse en Plaza de Mayo contra el acuerdo porcino y otros proyectos extractivistas en marcha en diferentes provincias, el Twitter oficial de Cancillería anunció que la firma del acuerdo porcino con China se suspendería hasta noviembre para incorporar un artículo que contemple “el respeto de las leyes de protección ambiental, los recursos naturales y la bioseguridad”.

En los meses siguientes, hubo silencio gubernamental. Incluso pasó noviembre. Recién en julio de este año, una nota periodística aseguró que Argentina y China habían cerrado el acuerdo porcino. Horas más tarde, a través de su Twitter, Cancillería lo negó.

Desde entonces, no hubo más noticias oficiales. Para Flavia Broffoni, activista ambiental, politóloga y co-fundadora de “Rebelión o Extinción Argentina” se trata de una “estrategia de disuasión”. “Tenemos ingresados pedidos de información pública en las cuatro áreas que están trabajando en el proyecto: los ministerios de Agricultura, Producción y Medio Ambiente, y Cancillería”, dijo a Cosecha Roja. 

Con o sin firma de convenio, el proyecto avanza: en Chaco el gobernador Jorge Capitanich firmó un acuerdo con la empresa de capitales chino-argentinos Feng Tian Food para un convenio de cooperación que pondrá en marcha tres complejos productivos porcinos integrados.

¿Cuáles son los principales puntos que critican las organizaciones ambientales?

La primera crítica hacia el proyecto es la falta de transparencia: dicen que se gestó a espaldas de la ciudadanía y que no hay información pública y explícita sobre las características de las granjas ni estudios ambientales previos.

Los efectos adversos que detallan las distintas organizaciones sociales y ambientalistas que se oponen van desde la contaminación hasta el maltrato animal. Según un informe de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), lograr las 900 mil toneladas de carne de cerdo implicaría incrementar el stock de animales en casi 10 millones. Eso duplicaría las emisiones de gases de efecto invernadero del sector porcino y demandaría unos 12 mil millones de litros de agua potable a lo largo de toda la producción.

“Las megafactorías porcinas representan otra arista de un modelo social y ambientalmente insustentable y peligroso que involucra el uso de miles de millones de litros de agua, la contaminación de los suelos y las napas, los olores nauseabundos que afectan la calidad de vida en la población aledaña y los impactos sobre la salud de los trabajadores”, resume la publicación “10 mitos y verdades de las megafactorías de cerdos que buscan instalar en la Argentina”, elaborada por Soledad Barruti, Inti Bonomo, Rafael Colombo, Marcos Filardi, Guillermo Folguera, Maristella Svampa y Enrique Viale. 

En cuanto a la generación de puestos de trabajo, les detractores se preguntan ¿en qué condiciones salariales, laborales y de salubridad? 

Para Broffoni, “no hay forma de hacer mega-ganadería industrializada con bienestar animal”. “El sólo hecho de cómo es el espacio donde las cerdas gestan, te lo dice: los animales no tienen lugar ni para girar en su propio eje”, dice y aclara que “otra historia es la de las comunidades rurales que producen carnes a bajísima escala”. 

“Todo es criticable. Cuando salimos del ambientalismo y nos paramos desde la mirada de la salud socioambiental, estos proyectos tienen las características que según la Organización Mundial de la Salud es la receta perfecta para que surjan nuevas pandemias, a partir de saltos zoonóticos”, agrega. 

¿Qué dice el Gobierno sobre la crítica ambientalista?

El objetivo del Gobierno es que todo el proceso se desarrolle “en buenas condiciones ambientales”. El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, dijo que “Argentina tiene tradición de un servicio de sanidad animal como el Senasa que es altamente eficiente, con lo cual hay que estar totalmente tranquilos en producir más carne, generando más empleo, sin tener ningún efecto disruptivo en el medio ambiente”.

Y rechazó “algunas observaciones muy cuestionables referidas a que esto puede ser una fuente de pandemia, cuando en realidad no hay ninguna relación entre el coronavirus con cuestiones vinculadas a la sanidad animal”.

Hace unos diez días, el propio presidente Alberto Fernández se refirió al acuerdo porcino en una entrevista con Caja Negra. “No podemos producir porcinos de modo que eso contamine el ambiente. Hay formas de producir cualquier tipo de animal en términos de cuidados del ambiente”, dijo. 

Las audiencias públicas

De manera autoconvocada, unas 80 personas decidieron habilitar dos jornadas de audiencia pública para debatir el proyecto porcino. Serán el 16 y 17 de septiembre y para inscribirse hay que anotarse acá. Se puede anotar cualquier persona interesada y cada participante dispondrá de 3 minutos para realizar su presentación y argumentar su opinión.

En los primeros días de lanzada la convocatoria, desbordó. “Las audiencias van a ser en vivo. Pero tenemos más inscripciones de las que esperábamos, así que estamos proponiendo que nos manden videos de sus intervenciones para luego poder armar una agenda con la transmisión de las que no entren esos días”, explicó Broffoni. 

Fuente: Cosecha Roja