La lección que da Chile puede aprenderla el Puelmapu


Al otro lado de la cordillera, la nueva acumulación de fuerzas -producto de una lucha que lleva décadas- puede permitir la consagración de un Estado Plurinacional. Una historia que es reflejo de un camino colectivo. Por Adrián Moyano

La reforma constitucional que se avecina en Chile no es el producto del último año y medio de movilizaciones, sino la consecuencia de una larga resistencia que se inauguró en plena dictadura, según interpretó Lorenzo Loncon, desde Villa La Angostura (Neuquén). Werken de la comunidad Paicil Antreao hace varios años, su familia tuvo que exiliarse en la Argentina cuando la represión pinochetista se intensificó sin diferenciar sectores. Aunque resida al oriente de la cordillera hace más de tres décadas, su origen trasandino hace que el proceso que se aceleró a partir de octubre de 2019, conmueva sus fibras más íntimas.
“Cuando me escuchan hablar, saben que vine junto a mi familia de Ngulumapu”, bromeó Loncon, en charla con En Estos Días. El vocablo significa Territorio de la Humedad o del Oeste y se utiliza para designar a “lo que hoy es el territorio de Chile”, precisó. “Fuimos exiliados durante la dictadura militar de Pinochet, así que tengo los pies sobre las dos tierras: Ngulumapu y Puelmapu”. La segunda es la designación del territorio mapuche que usurpó la Argentina a fines del siglo XIX.

El werken de Paicil Antreao tiene una larga historia de militancia. De hecho, se conoció con el autor en 1997. “La mayor parte de mi vida he estado activando, desde el Reencuentro del Pueblo Nación Mapuche – Taiñ Kiñe Getuan, en 1991 y 1992”. Aquel fue un momento histórico que surgió al calor del contra festejo del quinto centenario, cuando para las organizaciones mapuches fue necesario salir al cruce de la exaltación que, desde los gobiernos, se pensaba hacer sobre el comienzo de la pesadilla colonial. En ese marco, “fui como kona a todo el proceso de creación de la Wenufoye (bandera mapuche), en el que participamos ambos territorios”, remarcó Loncon.
Para el werken, cuando se reúna la Convención Constituyente en julio próximo, se tratará de un capítulo más de “una lucha que viene desde tiempos de la dictadura militar en Chile, cuando nosotros participábamos de Az Mapu o Ad Mapu, como se pronunciaba en ese tiempo”, historió. “Era la única organización mapuche que tenía personería gremial de campesinos y de pesca, pero como confrontaba, la dictadura le quitó esa personería jurídica. Igual Ad Mapu siguió luchando y nosotros fuimos parte de algunas recuperaciones que se hicieron en tiempos de dictadura y también de ceremonias”. La organización todavía existe e inclusive presentó postulantes a la reciente elección constitucional, aunque sin suerte.

Dos territorios

La familia Loncon tuvo que abandonar Temuco, su terruño, por obvias razones políticas. “En 1985 llegamos a las tierras de Buenos Aires y empezamos a saber que acá también había mapuches. Estaban los Cayuqueo de Los Toldos”, ejemplificó. “Es por eso que puedo opinar de los dos territorios que conforman el Wall Mapu: Ngulumapu y Puelmapu”, sintetizó el vocero de los Paicil Antreao. “El proceso en Chile justamente viene de esas luchas contra la dictadura militar y económica, porque Pinochet impuso un modelo económico neoliberal que se pretendió quedar con todas las aguas, todas las tierras y reprimir por igual a mapuches, campesinos, estudiantes y obreros”, enumeró.
En el capítulo más reciente de la historia, “por suerte, la juventud rebelde en Chile, la levadura, como decía Violeta Parra, hizo esta lucha, que no era por los 30 pesos que había subido el subte o metro, sino porque eran 30 años de injusticia neoliberal”, remarcó. “Desde el Facebook siempre acompañé la lucha de esos jóvenes, la lucha y el estallido social, pero las máquinas (de la red social) me censuraron muchas veces. Igual, nunca dejé de apoyar ese levantamiento, donde siempre se hizo presente la wenufoye, la bandera mapuche, como símbolo de rebeldía y libertad”.

Después de las elecciones del 16 de mayo, “estamos esperanzados. No se entendía bien esto de los escaños, pero creo que es buenísimo que sobre todo los wenüy, es decir, el pueblo no mapuche, haya votado a los mapuches, porque también descreen a los partidos políticos de Chile”. Según los resultados de la compulsa, los siete lugares reservados para el pueblo mapuche en la inminente Convención Constituyente serán ocupados por la machi Francisca Linconao; la lingüista Elisa Loncón (estuvo en la Fiesta de la Palabra de Bariloche, en 2017); el varias veces alcalde de Tirúa, Adolfo Millabur; la abogada Natividad Llanquileo; Rosa Catrileo, también abogada; el profesor Victorino Antilef y el músico Alexis Caiguan. Además, hay que sumar a Ramona Reyes Painequeo, que fue candidata por la Lista del Apruebo en la Región de Los Ríos, alianza que agrupa a los partidos de la antigua Concertación. Dato al que no se prestó demasiada atención en la Argentina: de nueve alcaidías (municipalidades) que tenían alcaldes mapuches, se pasó a 14. Los comicios municipales se hicieron en forma simultánea a los que designaron convencionales constituyentes.
Según el werken, incluso las y los ciudadanos chilenos “confían más en los movimientos autónomos plurinacionales. La lección para Puelmapu es que con más razón y teniendo cerca de 40 pueblos originarios en toda la Argentina, podamos ir construyendo un Estado plurinacional”, se esperanzó. Hay que añadir que además de los siete escaños reservados para el pueblo mapuche, habrá dos convencionales aimaras, uno chango, una rapanui, uno atacameño, una diaguita, uno quechua, uno colla, una kawashkar y otra yagán.

Paso a paso

Claro que cada camino tiene su particularidad. “Son etapas, hay que acumular fuerzas, porque si no se vería que esto se logró fácil, que en casi dos años se cambió la Constitución que dejó impuesta a sangre y fuego Pinochet, pero no: siempre hubo movimientos contestarios… El pueblo mapuche siempre siguió recuperando territorio, fue reprimido, tuvimos muchos muertos y presos por montaje, permitidos por la Constitución. Entonces, todo eso va a cambiar”, alentó.
En forma simultánea, hay otro ingrediente que “nos pone contentos, porque lamentablemente Chile es muy machista: más del 50 por ciento de los que van a hacer la nueva carta magna son mujeres, así que seguro vamos a tener un Chile mejor”, auguró Loncon. “El otro elemento muy fuerte es que la gente ambientalista también está aportando mucho, entonces la nueva Constitución va a tener derechos de la naturaleza y de la espiritualidad, tanto para los pueblos indígenas de todo Chile, como para el mismo pueblo chileno”.

“Esperemos sea una patria más justa, como soñaron Víctor Jara, Violeta Parra y el compañero Allende”. La voz del veterano werken se quiebra en el audio de WhatsApp que llega desde el otro lado del Nahuel Huapi. “Es una nueva oportunidad para el pueblo de Chile y los pueblos originarios, de un Estado plurinacional”, redondea, cuando se recupera. Los resultados de la nueva chance no serán indiferentes para la porción del pueblo mapuche que vive del lado argentino de la cordillera. Quizá, sean relevantes para Latinoamérica toda.

Fuente: En estos días