El miedo como sentimiento fundante del (falso) progresismo (pseudo) reformista


Columna sobre Salud, Poder, Subjetividad y Política. “Cuando la implementación del enfoque de derechos es una tilinga e indolente promesa conservadora en un futuro remoto e indefinido”. Por Yago Di Nella

Estoy escribiendo actualmente sobre la aplicación de los principios de una reforma tratamental en lo penal (tratamiento en la institución total llamada cárcel), en tanto aplicación del modelo de clínica de la vulnerabilidad psicosocial que nos enseñara y demostrara en su efectividad nuestro maestro, Juan Carlos Domínguez Lostaló. Vengo de un 2020 pandemial donde escribimos sobre una transformación completa del modelo asilar manicomial por el de la ley actual, en su enfoque de derechos estructurante de la norma. Junto a unos hermosos y hermosas colegas y amigues, en una obra intitulada “Inclusión Mental: hacia la democratización de saberes”, en un Volumen 2 de una obra inicial redactada en 2011, meses después de la sanción de la Ley Nacional de Salud Mental N° 26657.

Algunes de ellos me han señalado, que hemos sido acusados de algo que en realidad lo veo como un piropo: nuestro libro -dicen- es extremista, principista, hasta obtuso en la concepción de la irrestricta implementación sine qua non de la ley 26657, la cual -sostenemos-allí- debe hacerse ya y sin más dilaciones. O al menos, de lo contrario, reconocer que se opta por una postura conservadora del Statu Quo.

No es la primera vez que nos acusan de no ser seres pragmáticos, flexibles, pacientes. Diré a mi favor, que el supuesto progresismo no lo es, que su manejo de los tiempos adecuados para reformar las cosas en un futuro, escapa a dos ideas:

– Se está incumpliendo la ley, esto es, se están vulnerando derechos hoy.

– El llamado progresismo no avanza por propia conveniencia y preservación de sus privilegios, los cuales teme arriesgar.

El presente ensayo, breve y exploratorio, tomará dos ejemplos que consideramos análogos. La ejecución penal y la desmanicomialización. Estos dos espacios de supuesto reformismo progresivista, en realidad esconde que hay personas viviendo en instituciones totales a su cargo, las cuales mira desde lejos, desde sus oficinas centrales, con tofdas las comodidades y todos sus derechos garantidos. En efecto, en base a esa -gigante- distancia operativa deciden que sigan allí, con sus derechos vulnerados, sostenidos en la falta de empatía que produce no encontrarse a diario con ellos. El motivo y las excusas para no cambiar esa acuciante circunstancia de vivir en el encierro indefinido con vejámenes, privaciones y horrores propios del espacio, eso, es lo que veremos a continuación.

El porvenir de la reforma, es una promesa de un futuro mejor, que no se puede ejecutar en el presente, por lo cual se pide -tácita o explícitamente- a las víctimas que aguanten las vulneraciones que reciben o sufren. Sostenemos que este planteo es solamente factible en la medida que el decisor político de tal dilación vea a los encerrados y encerradas como originarios o provenientes de otros entornos y sectores sociales. En otras palabras, se permite a sí misma la aplicación de la idea de la estructuración de la espera (para una reforma futura), porque no se aplica al propio entorno. Jamás aceptaría esa espera mientras son vulnerados los derechos si esas personas internadas en la institución total fueran de su familia.

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Para citar el trabajo: Di Nella, Y. (2021). El miedo como sentimiento fundante del (falso) progresismo (pseudo) reformista; en Apostillas sobre Control Social y Derechos Humanos (ISSN 2718-6229) del 13/05/2021. Enlace: https://www.adalqui.org.ar/blog/2021/05/13/el-miedo-como-sentimiento-fundante-del-falso-progresismo-pseudo-reformista/ (Recuperado el dd/mm/aa).

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