Voces de fuego y cenizas


Reproducimos a continuación, una serie de artículos y comunicados referidos a los incendios intencionales de la denominada Comarca Andina del Paralelo 42°, situada en el límite entre las provincias de Chubut y Río Negro. Testimonios, imágenes y datos de lo que puede denominarse una catástrofe humanitaria en uno de los territorios más codiciados del mundo: la Patagonia.

Cuando todo arde

Los crudos testimonios de vecinos de Cerro León, El Hoyo, El Bolsón y El Maitén recogidos en esta nota expresan la desoladora noche del martes en la Comarca Andina. Entre los rescoldos sopla solidaridad y cruje un interrogante: ¿Quién está detrás de los incendios? Por Violeta Moraga

La lluvia trajo alivio, pero la situación sigue siendo grave en la Comarca Andina tras la multiplicidad de focos que comenzaron a expandirse este martes rápidamente, arrasando con todo. El Hoyo, Lago Puelo, El Maitén, Golondrinas, Cerro Radal, cerro Currumahuida y el faldeo del Piltriquitrón son algunos de los puntos a donde llegaron las llamas. “Para donde mirábamos estaba ardiendo”, dice Marilin Cañio, de la Lof cCñio Pangui Wingkul de Cerro León, en el noroeste de la provincia de Chubut.

Cañio cuenta que ayer a la tarde hicieron ceremonia mapuche. Habían estado todo el día con la desesperación e impotencia por el avance del fuego. La única opción que les dieron, en un sistema desbordado, fue que se evacuaran, algo que decidieron no hacer.

“Anoche se nos pasaba la vida enfrente. Después, como a las 2 de la mañana, empezó a llover y fue la esperanza, pero hay focos importantes que no se están apagando y estamos esperando a ver si alguien nos puede mandar una maquina grande para hacer cortafuegos. Nosotros tenemos un tractor, pero el fuego que llega de Golondrinas está en un cerro y es de muy difícil el acceso para poder trabajar ahí”, dice.  

El humo que anticipaba la catástrofe comenzó a hacerse más visible el domingo, aunque Cañio dice que en realidad “hace un mes que estamos meta ver humo” y que “si lo hubiesen querido apagar no hubiesen avanzado como avanzó”. Por estas horas, en medio de una catástrofe por la cual hay ya más de 200 evacuados y al menos 100 viviendas quemadas, nada está muy claro, pero la intencionalidad de la serie de focos es una voz que circula con fuerza.

“Las zonas de chacra fueron devoradas por el fuego, que después empezó a volver para atrás y empezó a agarrar una aldea escolar que se llama Buenos Aires chico. El viento empeoró todo -se registran ráfagas de 100 kilómetros por hora-  y no se daba abasto. Como a las 4 de la tarde, empezamos a ver otro humo, que se originó en Golondrinas y cruzó enseguida. A las 8 de la noche ya estábamos rodeados”, relata Marilin. “Cuando empezó a llover nos volvió el alma al cuerpo, veíamos la muerte para donde mirábamos, todo el bosque ardió y lo poco que queda tiene focos”.

Desde El Hoyo, Damián Berón dice que “los senderos parecían una procesión de antorchas”. Las imágenes son dantescas aun para alguien que vive en la zona desde 1986. “Nunca vi nada igual”, señala y cuenta que desde el techo de su galpón se veían focos cada dos kilómetros de distancia: “Parecía que el fuego corría por debajo de la tierra”.

Algunas versiones indican que el incendio en El Hoyo pudo haber sido originado por la caída de un transformador, pero es otra de las posibilidades que circulan. Hay quien dice que después de esto habría que refundar el pueblo.

Postales del infierno

“En cuatro horas se quemó todo”, dice desde El Bolsón Rodrigo, de Vecinxs Autoconvocadxs, un espacio organizativo que se armó a partir del incendio que se desató en el verano y que perduró por largos días, quemando miles de hectáreas. Desde ahí, cuenta, están canalizando varias de las donaciones y organizando la gente que se acerca a dar una mano, como es su caso.

“Ayer el punto de encuentro fue la plaza, para empezar a juntar donaciones rápidamente: agua, alimentos, que es lo que ya se sabe que va a hacer falta. Otro punto de encuentro fue la Escuela 41 que está en Golondrinas. Los controles cortan todos los pasos para evitar que la gente se acerque, que los ciudadanos de a pie vayan a las zonas de riesgo, pero la verdad es que es peor la situación: si estas organizado y tenés conocimiento es muy útil”, dice.

Rodrigo también fue testigo de la postal infernal: “Había mucho viento arremolinado, el fuego alto se iba para todos lados. En la última zona, donde estuve en Golondrinas, el fuego comió 200 metros en un minuto. En muy poco tiempo tuvimos que salir rápidamente del lugar, con las llamas encima”.

Golondrinas constituye una zona semi rural de 5 mil habitantes que se caracteriza por una interesante cantidad de proyectos productivos. El avance sobre los mismos alerta a los vecinos: “Se pierden esos proyectos productivos y después viene el monocultivo forestal. Algo que pasa en esta zona es que hay plantaciones de pino y donde hay pino hay desertificación del suelo y el fuego avanza mucho más que en el bosque nativo”, agrega Rodrigo.  

También se refiere a la falta de previsión: “No hay tanques australianos en cada lugar, se lo tiene que hacer el propio vecino y es una inversión enorme. Hay una deficiencia del Estado en prevención, para evitar que esto se propague tan rápido. Ayer había lugares donde los bomberos estaban sin agua o sin combustible para prender la motobomba y ni hablar que faltan sistemas de combate de fuego instalados en eso lugares directamente, porque son zonas de bosques. Ayer había como 7 focos simultáneos”.

También señala que se abona la idea de la intencionalidad: “Donde no hay bosque no hay protección, y después vienen los negocios de baja intensidad: el de la madera, el de la reforestación con pino, para seguir haciendo monocultivo forestal. No hay que olvidarse del proyecto de la megaminería en Chubut. Hace dos años ya pasó: se quemó todo el bosque nativo que estaba con cateo minero. Fueron 70 mil hectáreas, aunque no tomó tanta relevancia porque no estaban habitadas. Esto ahora se volvió infernal”.  

Jorge Millan, de la radio mapuche Petü Mogeleiñ en el pueblo de El Maitén cuento que nunca vió algo así. “No dábamos abasto, fue todo muy rápido, parecían ríos de lava y estábamos muy asustados”, dice.

Entre tanto, como escuchando las rogativas, la lluvia cae por estas horas como un manto de alivio que abraza a la comunidad. Una bocanada en medio de una tragedia sin precedentes, que aún amenaza con volver.

Fuente: Colectivo Al Margen

Incendios, y el discurso anti Mapuche

Los incendios que se vienen produciendo en la comarca andina de las provincias de Chubut y Río Negro nos tiene doblemente victimizados, no solo porque los territorios afectados en parte son territorios comunitarios, sino porque en las ultimas 48 hs. se han emitido declaraciones y denuncias infundadas que apuntan al Pueblo Mapuche como autor de los incendios que han afectado a gran cantidad de familias de trabajadorxs, muchas de las cuales son Mapuche Tehuelche.

Es de destacar que las comunidades venimos denunciando la problemática de las forestales, que han instalado el pino en esta región como una actividad rentable para quien la planta, pero nociva para quien vive en el territorio. El pino produce un doble daño, las plantaciones consumen grandes cantidades de agua secando y llevándose todos los nutrientes haciendo imposible que alguna otra especie de planta crezca junto al pino. En épocas de cambio climático y de sequías como la que se vive actualmente, el pinar se transforma en un polvorín que ante la menor chispa enciende y se propaga sin control causando daños como lo que estamos viendo y viviendo.

La Policía de Chubut determino con fotos, testimonios y filmaciones que el inicio del incendio se produjo por la caída de un transformador de una línea eléctrica y produjo los primeros dos focos de incendios. Con vientos que corrían a una velocidad de 80 y 100 km/Hora, genera como resultado en pocas horas, más de doscientas casas destruidas, heridos y daños materiales no cuantificados.

Los personeros del odio contra el Pueblo Mapuche, cercanos a Lewis, aportante económico de la Asociación de Bomberos de El Bolsón, da la respuesta de porque su presidente Juan Carlos Martínez acusa al Pueblo Mapuche por los incendios, sin tener pruebas ni pericias. Lo dice en medios nacionales, porque es miembro activo del Pro, se suma el ex intendente de El Hoyo. Inmediatamente sube el tono del discurso violento la diputada Florencia Arietto en compañía de una racista conservador, como Miguel Pichetto, cúpula política de una partido de derecha racista, ligado a los poderes económicos que agobian al país y especialmente a la zona andina. A estos mercenarios se suma el cómplice de todos los negociados inmobiliarios de la provincia de Río Negro en los últimos años, el ex gobernador, hoy Senador Nacional Alberto Weretilneck, que denuncia en los medios pero no va con su mentira a la justicia.

La irresponsabilidad política que estas denuncias de odio pueden generar, son canallescas y asesinas. Se olvidan que en la provincia hay una población mayoritariamente Mapuche. Esta situación que se pretende instalar con discursos cuando el incendio todavía no está controlado, es una incitación a la violencia racial y merecen ser investigadas y condenadas por la clase política, la sociedad, pero fundamentalmente por la Justicia.

Quienes inmediatamente se han organizado para luchar contra el fuego, son las comunidades mapuche que están en el territorio. Somos nosotrxs como Pueblo Mapuche Tehuelche quienes hacemos el mayor esfuerzo para cuidar el territorio de la voracidad inmobiliaria que viene detrás del incendio, somos nosostrxs como Pueblo Mapuche Tehuelche que defendemos el territorio de las garras extractivas de mineras, forestales, e hidroeléctricas. Somos nosostrxs como Pueblo Mapuche Tehuelche que cuidamos y reclamamos ríos y lagos sin contaminación. No es nuestra práctica quemar nuestras propias casas y bosque nativo, resguardamos el territorio milenariamente, eso es lo que nos lleva a luchar frente a la voracidad capitalista, a un Estado que no respeta nuestra territorialidad y frente a canallas delincuentes disfrazados de representantes políticos que son parte del negocio inmobiliario, del negocio minero, del negocio forestal y de las represas hidroeléctricas.

Tenemos derecho a defender nuestro territorio. Marichiweu Marichiweu!!!!

Currú Leufú, 11 de marzo de 2021

Contactos:

Orlando Carriqueo 2984786755 Werken del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro.

Newen Loncoman 2944624634 Consejero Zona Andina Co.De.C.I

Felisa Curamil CPI Zona Andina

Manuel Barrio Mesa Coordinadora Zona Atlántica

Mirtha González Mesa Coordinadora Zona Valle y CPI

Noelia Ñanculeo Consejera Zona Valle Co.De.C.I

Walter Cañumil Consejero Zona Atlántica Co.De.C.I

Carina Curihual E.I.B Zona Andina

Florencia Torres Catrihuala E.I.B Zona Valle

Fuente: Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro

«Las pérdidas son nuestras, las ganancias de políticos y empresarios»

La tristeza y el dolor de perderlo todo, es indescriptible, años de trabajo hechos cenizas en un incendio que arrasó con personas, animales, árboles y todo lo que estaba a su alcance. Por Corresponsal popular para ANRed desde Chubut

«Lo más triste fue encontrar a mi perra calcinada en lo que era el baño de mi casa, dice Pablo, vecino de Golondrinas y padre de tres niñes, sobreponiéndose al dolor, porque tiene que volver a levantar su casa, «ya la enterré y no le dijimos nada a las nenas que siguen buscándola entre los restos del incendio, preferimos que no sepan porque los gritos de esa noche fueron desgarradores, lloraban aterradas y me gritaban no papá veni, no vayas, ¡no te vayas!, en un momento que quería volver para ver si quedaba alguien. Por donde íbamos había fuego, pensé que se quemaba toda la comarca, era un infierno. Ahora una vecina está muy grave, rogamos que se salve pero tiene las vías respiratorias muy comprometidas».

El relato sigue y cada frase estremece hasta al más duro. La sequía en el lugar no solo es obra de la naturaleza, sino de la ausencia del Estado que les negó el acceso al agua, por ser asentamientos.

Todo indica que los incendios fueron intencionales, dado que aparecieron en distintos lugares al mismo tiempo, primero por el Pinar, siguiendo por Radal y Golondrinas, después en Cholila.

«Sentí gritos de mi vecina y corrí, ella estaba con otro vecino tratando de apagar su casita, corro y veo fuego un una esquina de mi casa vuelvo y le tiro unos baldes de agua, lo apago y en eso veo el galpón prendido, me doy vuelta y también la canchita de la brigada, en un minuto todo era gritos desesperados, nunca pense que el fuego llegaría hasta acá», explicaba otra vecina.

El daño es inmensurable, personas desaparecidas, otras heridas y con quemaduras, mas de 200 casas incendiadas, inumerables pérdidas de animales y vegetación, además de autos y maquinaria de trabajo que aún no se contabilizan. Por otro lado, la solidaridad y organización de la ciudadanía de Chubut, da ejemplo y alivio, dado inmediatamente se pusieron a trabajar, juntando alimentos, ropa, agua, linternas, pañales y todo lo que se necesita para atender en lo inmediato a las familias dañadas. La solidaridad es ejemplo de lucha de un pueblo que ve como los políticos intentan encontrar culpables para evadir responsabilidades.

Tanto Chubut con Mariano Arcioni, como Río Negro, con Arabela Carreras, son responsables de brindar la ayuda necesaria a las familias que han perdido todo, dado que las dos provincias se oponen a la explotación Megaminera en la zona, la defensa del Agua y el territorio lleva 20 años de lucha y hoy está en un momento determinante, y es acá donde los vecinos encuentran la explicación al empobrecimiento que viven ambas provincias, sobre todo Chubut que hoy tiene sus instituciones semi destruidas por la falta de inversión.

La prueba está que mientras las familias apagan el fuego en la cordillera chubutense; en Canada, el ministro de desarrollo productivo, Matias Kulfas y el secretario de minería Alberto Hensel venden Chubut al extractivismo minero, en la conferencia de la Asociacion de Prospectores y Desarrolladores de Canada. Estos ministros fueron a ofrecer 5 provincias, fomentando la extracción de oro, plata, cobre y litio, pasando por encima de la voluntad de los ciudadanos, que ven como políticos y empresarios se enriquecen, mientras los territorios se contaminan y empobrecen junto a las familias que enferman física y mentalmente, por la falta de trabajo, la contaminación del agua, el suelo y el aire.

Fuente: ANRed