El daño psíquico en la niñez


Columna sobre Salud, poder, subjetividad y política. En estos días, como cada vez que un horrendo hecho lo habilita, se extrae de los baúles de recuerdos represivos la propuesta de bajar la edad de inimputabilidad. Esta vez se da solo unos días después de otra serie de sucesos, donde los mismos grupos argumentan a favor de contemplar humanamente a unos “chicos” (no pibes pobres vistos de entrada como “delincuentes irrecuperables”, claro) rugbiers que desarrollaron todo tipo de mensajes discriminadores y racistas, amenazantes para el otro cultural y social. Por Yago Di Nella

Hay que tenerles paciencia, dicen, porque eran muy jóvenes para entender lo que decían. Esta doble vara habla justamente de lo que esconde esa propuesta. Es el control del otro cultural, no del joven en conflicto con la ley. El análisis de las condiciones sociales, históricas, económicas y políticas que generan este tipo de personas (construcción de subjetividad mendiante), por supuesto que quedan fuera de ese dispar análisis.

Este viejo artículo lo escribí mucho antes de la emergencia de la Ley Nacional que habla de la infancia (2006), cuando aún era un estudiante de sexto año de la UNLP (1994). Me reconforta saber que aún hoy puedo compartirlo sin ruborizarme. Tenía 23 años aún. Es el año de la Reforma Constitucional, donde se incluyó todo el enfoque de derechos en la Carta Margna, donde estaba inserta también la “Convención Internacional sobre los derechos del Niño”.

En ese extraño contexto de expasión del enfoque de derechos, pero en un marco general neoliberal menemista, escribí las líneas que siguen como trabajo final de la asignatura Psicología Forense. Aprobé. Luego fue publicado en un libro que compilara justamente para esa misma carrera de psicología, en la cual ya era docente de Psicología Forense, allá por 2006-2007.

Les dejo entonces esta vieja viñeta de este (re)actualizado(?) tema *.

Ciencia y modelos de sociedad. Del control social a la vulnerabilidad social: El daño psíquico en la niñez. Factores de riesgo

“La mayoría de los niños del mundo son pobres,

la mayoría de los pobres del mundo son niños”

Joan Manuel Serrat

PRIMERA PARTE

I-. Presentación:

“Teoría y Práctica están indisociablemente unidas”

Introducción al psicoanálisis

Sigmund Freud

Las Disciplinas Humanas y Sociales adolecen hoy de su más confusa y amorfa situación, tanto en la delimitación de su Objeto, como por las posibilidades y caminos para su abordaje. En ese sentido, la famosa frase freudiana es ejemplar, puesto que las “Ciencias del Alma y la Cultura” se ven hoy día envueltas en una tendencia a la pura especulación -totalmente desencajada de los hechos- o bien en una práctica ciega y tecnocrática (con bases teóricas positivistas), sin ninguna posibilidad de ver el todo, del que se vuelven un elemento más, en función del Statu quo.

Por otra parte, la coyuntura socio-política actual, deja con pocas esperanzas (al menos, no ninguna) al trabajador del sufrimiento psíquico, escondido en cuartos de tres por tres, sentado en su sillón y esperando desde allí no se sabe qué. Sin duda, esta opción profesional es parte de ese contexto conservador, que se sostiene en la anulación o la imposibilidad de pensar los factibles cambios de nuestra sufrida sociedad.

Esta realidad socio-política nos inunda de complicaciones en una labor que se suma a un malestar general para con una Ciencia que, por una u otra razón, se ha alejado tanto de los hechos a los que debiera ceñirse y trascender, que ya ni siquiera los reconoce.

No es casualidad que sean disciplinas en continuo y arduo contacto con la realidad, como la Psicología Forense o la Criminología, las que nos lleven a este tipo de reflexiones, que retornan a la esencia de nuestra profesión y, sin quererlo (?), a la pregunta por nuestro rol para con la sociedad.

II-. Introducción: “¿Teoría o Ideología?”

“Si le presentran una teoría completa,

cerrada y sin agujeros, desconfíe”

Introducción al psicoanálisis

Sigmund Freud

En este marco vale sostener que la vía de entrada de cualquier revisión epistémicaserá a través de un problema de la práctica.

Haremos entonces, antes de comenzar, una segunda aclaración. ¿Qué vamos a decir cuando hablemos epistemología, o cuando planteemos una mirada o revisión de esa naturaleza? Las teorías del conocimiento, sobre el conocimiento, suelen ser sobre el conocimiento permitido y sobre el conocimiento prohibido. No es casualidad que sus raíces provengan del positivismo más extremo. 1

No podemos dejar de tomar en cuenta que el conocimiento científico, como todo saber, se desarrolla en el marco de un sistema social; que no deriva sino de las prácticas sociales, dentro de las cuales el mismísimo conocimiento científico no es más que uno de sus productores o referentes. El objetivo de este trabajo es analizar la influencia de los componentes sociales de autorregulación y funcionalidad (dispositivo de Control Social), en el desarrollo de la subjetividad y de la Ciencia que intenta aprehenderlo. Estos componentes sociales comparten valores, creencias y normas con las ideologías que ostentan la determinación del ordenamiento social. Ello no resulta insignificante para la Ciencia, que puede volverse presa de ese sistema. Al marcar un grado fuerte de dependencia entre Ciencia y distintos tipos de estructura social, se está acusando al mismo saber científico como recreador de esas condiciones, más que como creador de nuevas oportunidades. Se trata de un cuestionamiento directo a las bases de su sustento ideológico, puesto que el planteo manifiesto de esta ideología del conocimiento científico, es el de ser el portador de una fuerte carga de Objetividad 2, en una ansiosa búsqueda por la correspondencia a la Realidad. ¿Pero a qué Realidad nos referimos? A la que su ideología recortaba, a la que el científico se construía, cuando ya creía que se había liberado de los Amos de la creencia, el tótem, la magia y la religión. Entonces se encontró con otro mensaje:

“Nadie, hombre común, te ha formulado jamás la pregunta de por qué hasta ahora no has podido conquistar tu libertad o de por qué cuando la conquistabas volvías a perderla nueva e inmediatamente, en manos de un nuevo amo.” 3

Sólo que éste nuevo es abismalmente más peligroso, en tanto desconocido como tal. El individuo cree que, por ese medio de vincularse con el exterior llamado Ciencia, logra romper con su egoísta subjetividad; cuando lo único que hace es potenciar -dada la movilidad que le otorga a esa ideología- el poder destructivo de ella al servicio del sistema de control de las mentes y cuerpos, y de sus desigualdades. Ese es el problema de las certezas epistemológicas, y no es poco el peso de los efectos de tamaño error.

Al decir de Piaget 4, la epistemología clásica se ampara en una teoría empirista del conocimiento, en cuanto a la adecuación de los hechos a las explicaciones; lingüístico-taxonomista en lo que hace a la corroboración científica de sus enunciados y, supuestamente, a-ideológica (!) desde punto de vista de su compromiso con la sociedad, en la que se encuentra inmersa y a la que sirve (?). Este análisis es, punto por punto, un cuadro de una construcción teórica supeditada al control social de las desigualdades. Quiero decir que, si bien debemos distinguir el marco de la construcción del conocimiento de la ideología, no debemos creer que esa demarcación debe proseguir en nuestro compromiso para con los hechos en que nos toque intervenir.

La tecnocratización del control epistémico, es parte de una ideología llamada pensamiento positivo, que se coloca como la forma de hacer Ciencia (de Compte a Bunge). Manera tan lejana del hombre, como de su humanidad que, en ese efecto supuestamente enajenador de “lo ideológico” (marca negativizante de aquello que no puede ni debe ser puesto en tela de juicio), superpone su impronta cientifisista alejada de la profundidad de los fenómenos y, en cuanto a la Psicología, del sufrimiento mismo, su materia en cuestión.

Ahora bien, ¿cómo entrar en un tema sin perderse en una politización oscurantista, pero con el compromiso ético profesional a la ofensiva? Se tratará de crear algún recurso desde el cual penetrar en la consideración “meta” de una práctica, siempre marginal, la Clínica de la Vulnerabilidad Psicosocial. Esta sería la vía de entrada, ignorando aún la de salida.

Acceda al Artículo completo:

* Texto extraído de: Di Nella, Yago (Comp.) (2008). Psicología Forense y Derechos Humanos. Vol. 1 – La práctica psicojurídica ante el nuevo paradigma jus-humanista. C.A.B.A. Editorial Koyatún.

Acceda al material de Yago Di Nella; aquí.

Acceda a otras publicaciones de la Columna Salud, Poder, Subjetividad y Política; aquí.

NOTAS

1 Chalmers, A.: (1984) ¿Qué es esa cosa llamada Ciencia? Buenos Aires. Paidós.

2 Como marca del desinterés por la subjetividad, negativizada; en un intento por ser universalista, aséptica e impersonal.

3 Reich, W.: (1980) Escucha hombrecito. Barcelona. Editorial Bruguera. Pág. 62

4 Piaget, J. Apostel y otros: (1984) Construcción y Validación de las teorías científicas. Editorial EMECE.