La fábula del turismo bioceánico


Las estructuras de las redes logísticas son las que definen las dinámicas productivas de las naciones. Los Corredores Bioceánicos vienen a “modernizar” la estructura colonial del embudo que confluye en el puerto de Buenos Aires. La carcaza es el turismo, pero el relleno es el despojo planificado de las riquezas del continente y sus puestos de trabajo. 

Se sabe que la repetición periodística molesta, estorba y confunde. Sin embargo hay temas que llegan a las redacciones que urgen ser tratado una y otra vez por su vital importancia. Hoy le toca de nuevo al tema logístico y las vías de comunicación dentro y fuera del territorio nacional. Los datos abundan y las evidencia también. El esquema de transporte argentino en todos sus modos, obedece a la planificación geopolítica imperial de las dos naciones que han hegemonizado globo en los últimos 180 años: Inglaterra y Estados Unidos.

En nuestro país existen varios ejemplos de coexistencia permanente. Sin duda, para nosotros el más significativo y menos visitado de todos ellos, es el del aislamiento de la región patagónica del resto del territorio nacional. Las consecuencias están a la vista: Tierra del Fuego, la Antártida y las islas del Atlántico Sur son el epicentro de nuestro mayor conflicto, donde el Foreign Office inglés, capitales ingleses, fuerzas armadas inglesas, operan violentando su integración territorial y proyectando, a su vez, la ocupación ilegal de la Antártida y los pasos marítimos estratégicos como el estrecho de Magallanes, cabo de Hornos y el Pasaje de Drake.

Pero hay otro proceso en la región del cual se habla mucho menos, y al cual las autoridades políticas de la Nación y de las provincias involucradas abonan silenciosamente cada día. Esto es la consolidación de los denominados Corredores Bioceánicos para la patagonia. Redes troncales de transporte que obedecen a lo dispuesto por el proyecto Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) que impulsa el Banco Mundial y al cual Argentina adhiere desde el año 2.000. Estados Unidos es su principal impulsor, y consiste en un modelo regional, que realiza “cortes horizontales” al territorio sudamericano, con el objetivo de “integrar bioceánicamente” al continente. El modelo comprende principalmente a siete países de nuestra región: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. Todos ellos deberán ir conectándose entre sí a partir de las diferentes vías de transporte, instalando zonas francas importadoras de trabajo extranjero en puertos marítimos y pasos fronterizos.

De Río Negro al mundo

Días atrás, el Jefe de Vialidad Nacional para la provincia, Gustavo Casas, anunció que antes de la finalización de la gestión del actual gobierno en 2023, se finalizaran las obras de la Ruta Nacional 23 y avanzar con las obras que se requieren para la conexión con Chile en el Paso Internacional de El Manso en conjunto con el gobierno rionegrino. La consolidación del trayecto permitiría unir en un tiempo no mayor a 14 horas, los puertos atlánticos de San Antonio Este (SAE) o Punta Colorada (Sierra Grande) con Puerto Montt en Chile.

Con la excusa de fomentar el turismo, la Gobernadora de Río Negro, Arabella Carreras, participó recientemente de un ciclo on-line organizado por el Parlamento del MERCOSUR denominado “Corredores Bioceánicos Patagónicos”, donde ratificó la visión de su gestión respecto del tema, y anunció la instalación y promoción de una zona franca en Sierra Grande. Según la mandataria, el proyecto incluye la incorporación a esa estructura del Puerto SAE y al Parque Productivo Tecnológico Industrial Bariloche. Recordemos asimismo, el proyecto de ley que impulsa el Frente de Todos en la Legislatura rionegrina para la creación de otra zona franca en la ciudad andina. El Paso Fronterizo “El Manso”, coronaría la canaleta de recursos naturales que partirían hacia el exterior, a cambio de productos de importación que tranquilamente podrían fabricarse en el país y dotar al mismo de puestos de trabajo.

Ya lo dijo el General Belgrano hace más de 200 años: “los recursos del Estado productor, quedan en manos del Estado navegante”. Los Corredores Bioceánicos en América del Sur obedecen a esa lógica. Argentina no ejerce soberanía sobre su comercio exterior ni sobre su política productiva fronteras adentro. Lo que reina es el extractivismo que atraviesa a todas las actividades, manejadas por cárteles empresarios extranjeros, con el único fin de la exportación. Este rumbo del país es ratificado cada vez que toma la palabra el Presidente Fernández, y confirmado por cada gobernador o gobernadora.

Las estructuras de las redes logísticas son las que definen las dinámicas productivas de las naciones. La explotación a gran escala de recursos naturales para la exportación, no necesita de un transporte que integre el territorio de Norte a Sur a todas sus regiones y que por su propia dinámica fomente el poblamiento y la industria. Los Corredores Bioceánicos vinieron a “modernizar” la estructura colonial del embudo que confluye en el puerto de Buenos Aires. La carcaza es el turismo, pero el relleno es el despojo planificado de las riquezas del continente y sus puestos de trabajo.

Fuente: Chasqui Federal