Vota Chile con la esperanza mapuche de “correr el cerco”


La posible apertura del proceso de reforma constitucional en Chile potencia el debate sobre el lugar que debe ocupar el pueblo mapuche. ¿Plurinacionalidad o autonomía por fuera de las instituciones? Al oeste de la cordillera, una mirada atenta. Por Adrián Moyano*

El próximo 25 de octubre votará Chile para decidir si la ciudadanía aprueba o no la necesidad de reformar la Constitución. El plebiscito comenzará a encausar institucionalmente el levantamiento popular que irrumpió prácticamente un año atrás y que encontró en el texto heredado de la dictadura, uno de los obstáculos a remover. La participación del pueblo mapuche en el conjunto del proceso no es menor y en esa línea, son inmensas las expectativas que se abren ante la chance de avanzar hacia la plurinacionalidad. Comprensiblemente, los acontecimientos en Ngulumapu (Territorio del Oeste) despiertan enorme interés entre las organizaciones del Puelmapu (Territorio del Este).

Fernando Pairican Padilla es un joven historiador de considerable presencia en los medios trasandinos. Desde Santiago, le dijo a En estos días que “la coyuntura por la nueva constitución divide al movimiento mapuche en dos líneas. Unos, no la comparten y señalan que es sólo un tema institucionalista que tampoco va a resolver los temas fundamentales del pueblo mapuche, como la autonomía. En esa misma línea, han planteado que la plurinacionalidad en la nueva constitución sólo puede generar una nueva situación de colonialismo”.

Hay voces que sobresalen. “De todas las críticas que he escuchado sobre el proceso que se inaugura, la de Aucán Huilcamán ha sido la más clara por su concepto político. Él plantea que es una suerte de artilugio político y que los derechos fundamentales del pueblo mapuche, entre ellos la autodeterminación, quedarían suspendidos bajo la nueva institucionalidad”. Huilcamán es el veterano referente del Consejo de Todas las Tierras, organización pionera de gran dinámica e influencia en los ‘90.

“La otra perspectiva es la que comparte sumarse al proceso constituyente”, continuó Pairican, autor de libros muy significativos y director de una colección de pensamiento mapuche contemporáneo en Pehuén Editores. “Fue Adolfo Millabur, con la Identidad Territorial Lafkenche, quienes han trabajado bastante con la cuestión de los escaños reservados y avanzar a partir de la plurinacionalidad”. Millabur fue varias veces alcalde en la comuna (municipalidad) de Tirúa, provincia de Arauco. De hecho, continúa en el cargo en la actualidad. Y los lafkenche son los mapuche que viven en cercanías del mar.

“La Identidad Territorial Lafkenche ya venía planteando en sus documentos del año 96 la necesidad de una nueva Constitución y espacios marítimos de autonomía, que han conseguido como institucionalidad protectora”, hilvanó el investigador. “Ahí está la Ley Lafkenche, del año 2008 y además, plantean ocupar los municipios como posibilidad de gobierno local indígena pluricultural. En este escenario, ellos han sido los más claros al plantear que la plurinacionalidad es una vía política que no cierra en sí misma los derechos del pueblo mapuche, sino que abre una nueva fase para seguir profundizando la conquista de los derechos fundamentales”, interpretó.

Dentro y fuera

Ocurre que “en el libro que publicamos, Wallmapu: ensayos sobre Plurinacionalidad y Nueva Constitución, Millabur usa un concepto que a mí me gusta: correr el cerco. El proceso constituyente ayuda a correr el cerco pero la lucha no termina en el mismo proceso, permite avanzar en torno a las institucionalidades y profundizar, en nuevos marcos políticos, los derechos fundamentales. Ellos sostienen y yo estoy de acuerdo, que no sumarse significaría quedar fuera del nuevo manto de legitimidad en que la sociedad chilena está trabajando en su conjunto. Por ende, si nos margináramos, las personas podrían plantear que los mapuche no se conforman nunca y se podría regenerar el racismo”, aventuró Pairican.

En definitiva, “la estrategia política es sumarse pero no pensar que todo se va a solucionar con la nueva Constitución o con el proceso. Todavía será importante la actitud del movimiento mapuche, dentro y fuera de la institucionalidad. No lo veo dicotómico, veo que son complementarios. Los que ven que sumarse es dejar de lado la autonomía me parece que no analizan la política en América Latina, que se caracteriza por utilizar la gradualidad y la ruptura como parte de un mismo mecanismo político”, desmenuzó el investigador.

Una ojeada regional arroja que la doble vía “es la experiencia zapatista, la experiencia boliviana y en el caso de Chile, la experiencia de los movimientos sindicales, sociales e incluso del gobierno de la Unidad Popular, que usaba la institucionalidad y los movimientos como parte de una misma estrategia política. El orden oligárquico es muy fuerte en América Latina y en Chile en particular”, resaltó Pairican. “En el territorio mapuche hay una concentración del poder colonial desde mediados del siglo XIX que no deja ningún espacio para poder avanzar con los derechos políticos. Cualquier mecanismo que sirva para politizar es válido, entonces sí me sumo al proyecto constituyente, es importante mover ese cerco político para avanzar con los derechos fundamentales”, concluyó.

Al este de la cordillera, buena parte de las miradas mapuches observan con atención los acontecimientos trasandinos. “El proceso hacia la convención constituyente en Ngulu Mapu – Chile nos tiene a todo el pueblo nación mapuche con muchísima expectativa, con la esperanza de poder transformar ese modelo de Estado absolutamente neoliberal, violento, racista y discriminador, hacia otro modelo de Estado plurinacional”, resaltó Jorge Nahuel, experimentado referente de la Confederación Mapuche de Neuquén. Es que la plurinacionalidad “es una de las banderas que en Puelmapu nosotros promovemos y agitamos, convencidos de que el modelo de Estado creado hace poco más de 100 años es oligárquico, empresarial, de absoluto carácter racista y clasista”.

Gran oportunidad

Así las cosas, “a la hora de discutir una reforma constitucional se presenta la gran oportunidad de plantear y debatir la cuestión”, argumentó Nahuel para En estos días. “No hay duda de que en Ngulumapu hay corrientes de pensamiento que promueven un futuro apartado del Estado nacional bajo proyectos que tienen carácter de liberación nacional pero nosotros apostamos a una estrategia de frente con los movimientos de carácter popular”, diferenció. “Unificados por una misma situación de opresión podemos lograr torcerle el brazo a una derecha que en Chile, está absolutamente potenciada por décadas de ejercer el gobierno a través de la violencia y la represión”.

Desde octubre último hasta aquí, “la manera en que respondió al levantamiento popular el gobierno, totalmente deslegitimado, demuestra que están dispuestos a aplicar violencia y muerte con tal de mantenerse en el poder, por lo tanto hay que ser muy estratégicos. Quizás, esta convención constituyente esté dando la oportunidad de fortalecer esos frentes con los movimientos populares y junto con la enorme movilización mapuche que hay hoy en Ngulumapu, lograr la transformación del Estado”, se esperanzó Nahuel.

Las consecuencias no se circunscribirán a los límites estatales. “Es la expectativa que tenemos porque todo lo que ocurre en Ngulumapu influye o impacta en Puelmapu, entonces no estamos ajenos a la suerte de nuestros hermanos, en este extremo del territorio mapuche o Wallmapu”, señaló. “Seguimos con mucho cuidado y alentamos la movilización hacia esa convención, hacia encontrar mecanismos de participación claros y directos, como el reconocimiento de los escaños reservados para pueblos indígenas, para que la voz del pueblo mapuche se escuche de manera potente”, ejemplificó. “Creemos que como humanidad estamos viviendo momentos cruciales y nos parece que este proyecto civilizatorio que representa el pueblo nación mapuche, tiene que quedar plasmado en la nueva constitución. Ojalá se logre”.

Cerca de 15 millones de habilitados y habilitadas para votar no sólo deberán decidir si aprueban o no la reforma, sino también qué tipo de organismo debería redactar la nueva carta magna. Las opciones: una Convención Mixta Constitucional a conformarse con un 50 por ciento de constituyentes y otro 50 por ciento con miembros del Congreso; o bien, una Convención Constitucional a integrarse con un 100 por ciento de constituyentes a elegirse democráticamente. De imponerse la segunda alternativa, los comicios se desarrollarían el 11 de abril. Una vez más, la historia golpea a las puertas de Chile. Una vez más, de qué manera responda incidirá en la suerte de la Argentina.

  • Periodista e historiador.
    Fuente: En estos días