A 44 años de la Noche de los Lápices

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Hacia mediados de septiembre de 1976 en la ciudad de La Plata, un grupo de estudiantes secundarios fue secuestrado por las Fuerzas Armadas. Entre ellos estaban: Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ángel Ungaro, Daniel Alberto Racero, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, Patricia Miranda, Gustavo Calotti y Emilce Moler. Durante su secuestro, los jóvenes fueron sometidos a torturas y vejámenes en distintos centros clandestinos, entre ellos el Pozo de Arana, el Pozo de Banfield, la Brigada de Investigaciones de Quilmes y la Brigada de Avellaneda.

Seis de ellos continúan desaparecidos (Francisco, María Claudia, Claudio, Horacio Daniel y María Clara) y sólo cuatro pudieron sobrevivir, Pablo Díaz, Gustavo Calotti, Emilce Moler y Patricia Miranda. La mayoría de los jóvenes tenían militancia política. Muchos habían participado, durante la primavera de 1975, en las movilizaciones que reclamaban el Boleto Estudiantil Secundario, un beneficio conseguido durante aquel gobierno democrático y que el gobierno militar de la provincia fue quitando de a poco –subiendo paulatinamente el precio del boleto- a partir del golpe del 24 de marzo de 1976. Por otro lado, buena parte de los estudiantes integraba la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) y la Juventud Guevarista, entre otras organizaciones.

Este plan se llevó a cabo por medio del terrorismo de Estado, que consistió en la utilización de la violencia, a través del aparato estatal, para desarticular la actividad política, reprimir y exterminar a quienes no estuvieran de acuerdo o cuestionaran el régimen. Una característica fundamental del terrorismo de Estado es que actúa como si fuera legal, pero en forma oculta sostiene el aparato de represión.

En este sentido, durante la dictadura desaparecieron unos 340 adolescentes de entre 13 y 18 años; algunos por su militancia política, barrial o en centros de estudiantes; otros, como consecuencia de la represión ejercida contra sus padres, hermanos, familiares o conocidos

Fuente: Temperley tiene memoria