Admiten que el fracking mueve el suelo en Vaca Muerta


“Sabemos que tiene un impacto y una incidencia”, dijo Patricia Alvarado, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Prevención Sísmica. El objetivo del monitoreo no es frenar la actividad sino controlar el impacto para que no afecte a la población, aclaró. Docentes de la Universidad del Comahue, advirtieron en un comunicado, sobre “un impacto ambiental inasumible”, a raíz de un acuerdo entre la multinacional Shell y la UBA.

Neuquén dio esta semana un importante paso en el proyecto para instalar una “inédita” red de sismógrafos en la provincia, que le permitirá conocer si los sismos que se registran en Vaca Muerta están relacionados a la actividad del fracking. Autoridades del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) reconocieron que la fractura hidráulica puede generar movimientos en el suelo -aunque eso se podrá verificar recién cuando la red esté funcionando- y señalaron que se trata de “controlar” ese impacto para que no afecte a la población.

“La actividad del fracking y toda la parte operativa de la fractura hidráulica y el uso de fluidos, nosotros sabemos que tiene un impacto y una incidencia. Lo que nosotros queremos hacer es poder reducir ese impacto, porque lo que hacen los países es medirlo con cierto estándares y ver los lugares propicios para que eso no se incremente a un nivel que pueda afectar a la población”, dijo a la investigadora del Conicet y  Directora Ejecutiva del Inpres, Patricia Alvarado.

Alvarado respondió desde San Juan la entrevista telefónica con este medio, en conjunto con el presidente del Instituto, Alejandro Giuliano, quien aclaró que “de ninguna manera pretendemos que se pare la explotación, sino dar las medidas para que se controle”.

“Lo primero que hay que decir es que la actividad va a generar un impacto pero tiene que ser imperceptible para la población. Y lo segundo, es que es una actividad que tiene solución. La sismicidad natural no tiene solución, no la podemos prever. Pero la que origina el ser humano se puede regular. En eso se trabaja, en eso está nuestra capacidad para poder hacerla de la mejor manera”, añadió Giuliano, en concordancia Alvarado.

“La idea es que la actividad hidrocarburífera no vaya a aumentar un problema que a lo mejor existe, porque la potencialidad de sismos Neuquén la tiene, y uno lo que mira es que eso no la incremente”, apuntó la investigadora.

A principios de mes, el fracking en Vaca Muerta y su relación con los sismos volvió a cobrar interés cuando la empresa Shell paró la producción en Bajada de Añelo, por primera vez en su historia, por los movimientos registrados el 6 de junio. Ese día, el Inpres informó que el sismo de 3,8 grados ocurrió a las 4 A.M, se localizó a 4 km. de profundidad, con epicentro a 57 kilómetros al noroeste de Neuquén capital y a 76 km al noreste de Cutral Co.

“El Inpres fue el primero que lo registra y lo informa” dijo Alvarado, pero aclaró que “en este momento la sismicidad que detecta el Inpres en esa zona está en un fase experimental porque no hay una gran cantidad de estaciones sismológicas y tiene un error la determinación”.

“Sin dudas se necesita de mucho más de un sismo para poder atribuírselo a una causa natural o a una causa de la industria. Hoy en día uno no lo puede asegurar ni tampoco descartar”, afirmó.

El Geógrafo docente de la Universidad Nacional del Comahue, Javier Groso, sostiene que el sismo que registró el Inpres el 6 de junio, sumado a otra decena que registró la Red de Sismología Chile, ocurrió a una profundidad de 7 kilómetros como máximo. Para él “no hay registro en el resto del país de sismos a esa baja profundidad” y “es la profundidad a la que en este momento Shell está perforando 6 pozos en Bajada de Añelo”.

En diálogo con, Grosso, que integra el Grupo Interdisciplinario de Estudios Ambientales, afirmó que “los sismos de Vaca Muerta no son naturales” aunque aclaró que “eso es algo que todavía no lo podemos afirmar porque no tenemos el instrumental”. Pero planteó una pregunta: ¿Por qué paró Shell si nadie se lo pidió?”.

“En general los sismos que nosotros vemos están a menos de 6 kilómetros de profundidad, pero tienen un error” dijo Alvarado, porque “tenemos solamente dos aparatos”, completó Giuliano.

La especialista añadió que “no puede ser que se controle haciendo una prueba y error”. Asimismo señaló que “también sabemos que Neuquén, como provincia andina, puede tener alguna peligrosidad natural como lo tiene toda la franja oeste de Argentina”.

“Un modelo inédito”

“Lo que hace Neuquén es un modelo inédito en una temática que el país y que el mundo no desarrollan con este tipo de metodologías, que permiten monitorear, apostar al crecimiento de cualquier tipo de obra que se asiente en la provincia y tener en cuenta estas mediciones”, explicó Alvarado, en relación a la instalación de una red de 14 sismógrafos en la provincia.

El proyecto inicial presentado por el Inpres contemplaba la instalación de 26 aparatos, pero en esta primera etapa están trabajando en la compra de 14, con la posibilidad de ampliar la red en un futuro.

Patricia Alvarado dijo que “lo que se ha hecho en cuarentena es avanzar en un acuerdo de una primera etapa de este proyecto de estaciones sismológicas en todo el sector de Vaca Muerta. Hemos acordado avanzar con 14 instrumentos, nos hemos puesto de acuerdo en el tipo de instrumento, en el tipo de tareas que se van a poder hacer, en la manera de comunicarlo y todo eso es bien complejo por lo tanto para nosotros es un gran avance que se ha logrado con el acuerdo de todos la semana pasada”.

Respecto de la localización de los sismógrafos, Alvarado afirmó que “mayoritariamente van a estar en el sector Oeste de Neuquén, cubriendo los sectores de Añelo, Sauzal Bonito, algunos sectores más hacia el norte, y también hemos previsto dos estaciones al Este y al Sur que le van a dar cobertura a la ciudad de Neuquén”.

En cuanto a los plazos en los que podrían estar funcionando, señalaron que es difícil de estimar porque “no depende de nosotros”. Hay tiempos relacionados al proceso de compra y a la importación de los aparatos que son difíciles de calcular, más en estos tiempos de pandemia donde algunos insumos “están llegando a cuentagotas y con controles muy estrictos”.

Mientras, trabajan en aceitar los mecanismos necesarios para que, una vez que estén los aparatos, se puedan instalar y poner en funcionamiento lo antes posible.

“Supongamos que hoy otorgamos la licitación a los proveedores de los equipos, yo creo que entre 4 y 6 meses estaríamos ya en condiciones de tenerlos, andando todo bien”, señaló Giuliano. Luego hay que hacer una obra civil en el sitio donde se va a emplazar cada uno de los aparatos.

“El tipo de comunicación es satelital y eso es algo vital porque nos permite un monitoreo que no se interrumpe. Se va a monitorear de forma continua”, indicó Alvarado. Agregó que la información será centralizada en el Inpres.

Para Alvarado, el proyecto que se va a implementar en Neuquén “es una tecnología de punta. Es una tecnología que además demanda de recursos humanos para todo su análisis y digamos que el país en general no tiene una gran cantidad de instrumentación porque en los últimos años ha sido difícil obtener esos equipos”.

“¿Sabe cuántos sismógrafos quisiéramos tener los sismólogos? Quisiéramos tener un sismógrafo cada cinco kilómetros en todo el país”, dijo la especialista, y reiteró que la red que tendrá Neuquén “lujosa, en el sentido de algo muy inédito”.

“Un impacto ambiental inasumible”: investigadores advierten sobre acuerdo turbio entre Shell y la UBA

Reproducimos a continuación declaración a título personal de los docentes e investigadores Javier Grosso y Guillermo Tamburini Beliveau a propósito de la intención de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA de aprobar un Convenio de Asistencia Técnica con la empresa multinacional Shell.

Declaración a título individual frente a la próxima aprobación del Convenio de Asistencia Técnica entre la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Shell Argentina S.A

Como profesionales, docentes e investigadores que trabajamos en la actualidad sobre los impactos ambientales que está teniendo en la cuenca denominada Vaca Muerta la actividad hidrocarburífera no convencional, queremos hacer llegar nuestra posición y argumentos a esta instancia. Primero exponiendo algunos elementos generales y luego aspectos particulares.

1) Entendemos que el modelo de investigación y docencia de una institución pública como la UBA no debe ser el de la firma de acuerdos con cláusulas restrictivas con empresas privadas y multinacionales, mucho menos con las características de Shell y su modelo energético, económico y político.

2) Rechazamos la firma de acuerdos de confidencialidad con este tipo de agentes sociales, bajo sospecha, como mínimo, de ser partícipes de acciones de graves costos ambientales en la región.

3) Denunciamos que este proceso de negociación se da en medio de dos escenarios desfavorables que nublan su transparencia. Primero, el panorama general de pandemia que dificulta los canales de diálogo entre las múltiples partes interesadas en el debate, y segundo, el actual clima de duda sembrado en torno al fracking y en particular en torno al rol de Shell en la responsabilidad de sus acciones sobre la activación sísmica en la zona de Vaca Muerta. Sobre todo considerando que es la primera compañía que reconoce públicamente la necesidad de frenar su actividad en el yacimiento “Bajada de Añelo” a causa del riesgo sísmico tras una semana de 20 sismos (Entre el 01-06-2020 y el 06-06-2020)

4) El fracking es un modelo productivo cuestionable de varios puntos de vista. Más allá del juicio económico cortoplacista que hagamos sobre esta actividad, es de un impacto ambiental inasumible en un momento global de agotamiento de oportunidades. No nos podemos permitir seguir cometiendo los mismo errores que nos han llevado al límite de la crisis ambiental. Es imperativo cambiar de modelo productivo y el fracking no hace más que agravar el modelo preexistente. El fracking destruye (con magnitudes casi inconmensurables) el ciclo hídrico regional, sustituyendo agua por fluidos de retorno, para beneficio de las multinacionales como Shell.

Pero lo cierto es que hay otros aspectos particulares, ciertas informaciones de las que al día de la fecha es posible que solo nosotros tengamos noción (o intención de hacer pública), que nos han hecho sentir obligados a tratar de estar presentes hoy en este acto.

Llevamos meses estudiando la zona de Vaca Muerta con sensores remotos (satelitales) y analizando bases de datos públicas con intención de hacer públicos los resultados en las próximas semanas. No disponiendo todavía de los informes finales de los estudios, queremos comunicarles algunos análisis preliminares para que los tomen en consideración.

1) El fracking, o las actividades secundarias vinculadas al mismo, muy probablemente han activado sísmicamente Vaca Muerta.

2) La actividad sísmica en Vaca Muerta ha afectado la seguridad y calidad de vida de cientos de habitantes de la región. Modificando la percepción del lugar que habitan, siendo sometidos a un fenómeno novedoso para el área, que en relato de los propios pobladores ha llegado incluso a asustar a pequeños y mayores por los movimientos ocurridos en sus viviendas.

3) Dicha actividad sísmica puede haber desencadenado graves accidentes ambientales que no han sido analizados y sobre los que no han sido depuradas responsabilidades.

4) Tampoco se han depurado responsabilidades sobre la propia ocurrencia de los sismos, muy posiblemente inducidos por las empresas operadoras como Shell. Sin ir más lejos el área Bajada de Añelo ( operada por Shell) no presentaba sismos hasta el momento de comenzar las operaciones de fractura durante el primer trimestre de este año.

5) La academia local y los medios de información han negado sistemáticamente la posibilidad de estos argumentos, pese a ser escenarios más que probables como se puede desprender de la lectura de artículos científicos publicados en revistas de la talla de Science, Nature o Seismological Research Letters.

Dicho esto, ofrecemos nuestra colaboración y estamos dispuestos tanto a compartir nuestra información al respecto (no con menor confidencialidad que la reservada a Shell hasta que próximamente podamos hacer públicos los resultados) con quien lo desee, como a fundamentar con mayor detalle las argumentaciones que aquí exponemos.

El modelo de colaboración entre instituciones educativas públicas y empresas privadas no debe ser en los términos que se están planteando. Menos aún cuando sospechas de irregularidades recaen sobre la empresa en cuestión y cuando el mismo proyecto empresarial es altamente cuestionable.

Debería ser deber del estado y sus instituciones (como la UBA) exigir un acceso público, gratuito y transparente de toda información recabada por este tipo de empresas que operan en el suelo nacional y explotan sus recursos. Es reprobable que informaciones relativas a la riqueza común queden ocultadas por cláusulas de confidencialidad más allá de las que cualquier trabajo científico puede requerir.

Deseamos profundamente que la insigne Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA no venda su credibilidad por unos irrisorios diez mil dólares anuales a tres años. U$S 10.000 por año para cuatro becarios equivale a darles a cada uno U$S 208 por mes (a dólar oficial $69 , son $14789 por becario por mes). Y si su situación económica es tan acuciante, tenga la dignidad de reclamar con fuerza al estado y a la sociedad lo que se merece y no de mendigar a multinacionales de más que dudosa reputación.

Cada pozo de Shell en la zona tiene un costo de implementación de decenas de millones de dólares, sin calcular los consecuentes beneficios privados, que en gran parte son fruto de subsidios y exenciones impositivas que afectan a todes les argentines. ¿No ha sido capaz el Departamento de Geología de la UBA, a pesar de su reconocimiento y responsabilidad públicos, de negociar mayores beneficios en el convenio con Shell?

*Javier Grosso
Profesor de Geografía
Docente e investigador
Departamento de Geografía
Universidad Nacional de Comahue

*Guillermo Tamburini Beliveau
Lic. en Geografía.
Ing. Cartógrafo.
Dr. en Ingeniería.
Becario postdoctoral CONICET-UNPA

Fuente: OPSur y Va con Firma