Crisis sin nombre


El golpe a la mano de obra dedicada a los hidrocarburos es común a las provincias patagónicas. El conflicto salarial rompió la cuarentena, recuperó rutas y fábricas, obligó a los gobiernos provinciales a reubicar la emergencia sanitaria dentro del conflicto profundo de la recesión, sin saber dar respuestas (*).

La reconfiguración global que empujó el Covid-19 se manifiesta directamente en nuestro espacio de vida, aunque ese proceso tiene rasgos que todavía no vemos con claridad. El golpe masivo a la mano de obra vinculada a la explotación de los hidrocarburos es un denominador común a todas las provincias patagónicas, cuyos Estados provinciales dependen de las regalías del sector, las que a su vez dependen del precio internacional del petróleo. La crisis del petróleo ya sumó (y seguirá sumando) trabajadores parados, hasta ahora los más dinámicos en el mercado interno, que rondan unos 45.000 puestos directos en la Patagonia. A la vez, en las últimas semanas se recortaron algunos conflictos laborales más clásicos, cuya resolución no parece poder encauzarse desde las prácticas políticas ya transitadas por los gobiernos y burocracias provinciales.

La generación y transporte de energía (hidroeléctrica e hidrocarburífera), la pesca marítima, la frutihorticultura, el turismo y la construcción son ejes de acumulación del capital privado centrales en la Patagonia. El discurso centrado en la reapertura de la cuarentena ordenada omite —al menos en el debate público local— las nuevas condiciones en que se busca dinamizar esas actividades, condicionadas no solo por lo sanitario sino por el reacomodamiento global de los capitales y los centros de poder que continúa a ritmo vertiginoso.

Esta transformación en marcha tal vez sea comparable a la que trazó el neoliberalismo en la primera mitad de la década de los ’90 en el territorio y las relaciones sociales. Y, si no fuera así, puede ser útil revisar críticamente esa trayectoria desde las experiencias locales. O, al menos, tenerlas presente al momento de inscribir los conflictos presentes.

El fondo del barril

Las primeras notificaciones de YPF fueron recibidas por contratistas de Neuquén a fines de marzo, argumentado “disposiciones de los artículos 1031 y 1032 y 1733 del Código Civil y Comercial de la Nación y las previsiones de fuerza mayor del contrato”, según advirtió una pyme consultada. Ya en ese momento las medidas dispuestas por la provincia parecían responder a las necesidades de pequeños comerciantes, pero no a la extensa red de empresas de servicios a la explotación de hidrocarburos. En los últimos veinte días estalló lo previsible, la ruptura de la malla de contención a los trabajadores del sector, tanto de las grandes operadoras (Chevron, PAE, YPF, Pampa Energía, Tecpetrol) como de las prestadoras de servicios a esas operadoras (Halliburton, Weatherford, BJ, Schlumberger, todas con casa matriz en Estados Unidos.). Llovieron los avisos de suspensiones, cesantías, retiros voluntarios y pagos escalonados. La incertidumbre del mercado internacional, el blindaje local a la actividad en perjuicio de los derechos de los trabajadores y los alcances del decreto presidencial de emergencia por la pandemia llevaron a que en Vaca Muerta la paralización de los trabajos de exploración y explotación sea total, en tanto que en el Golfo San Jorge un 30% del personal sigue activo.

El comportamiento de las prestadoras de servicios no anticipa en nada el de las grandes operadoras, que esperarán la estabilidad del mercado internacional, interpretaron los dirigentes gremiales del sector, profesionales e investigadores consultados para este informe.

El 30 de abril Halliburton informó que no pagaría la totalidad de los haberes del mes que cerraba. El 1 de mayo, día internacional del trabajador, Weatherford International de Argentina SA anunció suspensiones entre el 1 de abril hasta el 30 de este mes inclusive. Después de varios días de negociaciones y ruptura entre los gremios de los petroleros privados de Neuquén y Chubut y las cámaras de Empresas de Operaciones Especiales (CEOPE) y de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH, que nuclea a las operadoras), el ministerio de Trabajo homologó esta última semana un acuerdo que es un colchón por dos meses, confirmó Jorge Lludgar, secretario general de los Petroleros Jerárquico que nuclea a Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Llugar representa a 7.500 trabajadores jerárquicos de los cuales el 30% están en actividad en producción, mantenimiento y servicios especiales por lo que percibirán los haberes completos, según el panorama general que nos aportó. Por el acuerdo con las cámaras el otro 70% está en sus casas cobrando el 60 % del salario. El sector ocupa a unos 100.000 asalariados en Chubut, la mitad en Santa Cruz y 1.200 en Tierra del Fuego. Uno de los núcleos más concentrados está en el eje Comodoro Rivadavia (370.000 habitantes) y Caleta Olivia (80.000 habitantes). Con los jerárquicos de Neuquén y Río Negro llegan a 12.000.

Por su parte, el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa nuclea a 20.000 trabajadores; el Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut a 12.000.

Emergentes

Algunas actividades económicas privadas son asistidas estructuralmente por el Estado, no tanto como política de fomento, sino como transferencia de recursos públicos a capitales amigos. En Neuquén, los obreros de una mina de oro que opera Trident Southern Explorations de Argentina SRL en Andacollo, el norte de la provincia, montó un piquete sobre una ruta de acceso a la capital provincial reclamando el pago de los salarios adeudados. Al mismo tiempo, otro grupo sostiene la toma de la planta para evitar su vaciamiento por parte de otros acreedores de la zona.

Tras fracasar la gestión política en la capital provincial con el gobernador Omar Gutiérrez, esta semana decidieron volver acompañados por los intendentes municipales de Andacollo y Huinganco, localidades de donde provienen la mayoría de los obreros. Al cierre de esta edición, persistía la incertidumbre sobre el futuro de la empresa y el pago de los haberes de marzo y abril de 238 empleados para una población local que ronda los 10.000 habitantes. Este proyecto minero cambió varias veces de manos.

Mas al sur, en Trelew, esta semana los operarios de la procesadora de pescado FyR SA tomaron la planta ante la falta de cobro de las cuatro últimas quincenas. Tanto la pesquera como la minera cíclicamente enfrentan conflictos, ya que sus proyectos económicos y gerenciales merecen investigarse. Pero, en este contexto de recesión, es difícil prever si las salidas anteriores podrán repetirse ahora con gobiernos endeudados, dependientes de éxito del “barril criollo”, la fijación de un precio sostén interno por encima del valor internacional del petróleo.

Periferia y fronteras internas

La reactivación de la economía y sus posibilidades más responsables post-pandemia podrían nutrirse de procesos sociales y políticos de base para revisar como complejos integrales:

  • los centros de deportes invernales en conjunto (cerros Catedral en Bariloche, La Hoya en Esquel, Bayo en Villa La Angostura, Chapelco en San Martín de los Andes, Castor en Tierra del Fuego);
  • las áreas hidrocarburíferas convencionales y las no convencionales;
  • las amplias zonas costeras, las flotas pesqueras para la producción de alimentos y la infraestructura portuaria;
  • los cordones poblacionales y sus dinámicas; y,
  • conocimiento y debate de los recursos públicos provinciales, la política de gastos e inversiones, así como de las deudas.

Algunas de nuestras miradas conocidas no nos están sirviendo y alcanzando para ver/entender los alcances del impacto del Covid-19 desde las periferias del territorio, con una orfandad de instrumentos políticos y teóricos comparable a los ’90 cuando hubo que crear nombres propios para las formas del conflicto que trazó el neoliberalismo para la etapa.

  • Escrito por Susana Lara (Javier Grosso realizó la cartografía para este informe). Publicado en El Cohete a la Luna

Fuente: El Cohete a la Luna