El arte de resistirse a la memoria oficial indigenista


Por: Dino Di Nella y Elisabet Almeda

En nuestra historia, hemos visto como durante largos períodos de tiempo la memoria colectiva de los hechos más atroces permanecían silenciados, ocultos, olvidados, relegados en favor de la memoria social hegemónica de sus perpetradores. Hasta que, en determinados momentos o coyunturas,  emergen con toda su fuerza la memoria democrática de los pueblos, de los sectores más oprimidos de la sociedad.

Pero, ¿Cómo sobrevivieron al olvido definitivo esas memorias sociales de los oprimidos, derrotados, asimilados? ¿De dónde salen y dónde estaban previamente los valores que sostienen las reivindicaciones de memoria democrática que en esos otros tiempos fueron suprimidas de las memorias colectivas?.

Básicamente, en las rememoraciones de los recuerdos y las experiencias de los grupos de pertenencia. Generalmente el familiar, pero con un importante nucleamiento y reagrupamiento en torno a las organizaciones propias de cada pueblo y comunidad, y las entidades defensoras de los derechos humanos. Es decir, de los que se opusieron a los que resultaron victoriosos.

Efectivamente, el recuerdo público, la interpretación oficial del pasado, fueron casi exclusivamente por los rígidos caminos de la propaganda oficial y la legitimación de origen y de orden, mientras que los recuerdos de los hechos cotidianos vividos durante las dictaduras han sobrevivido en el seno de las familias y los grupos culturales y comunitarios de nuestra sociedad.

En definitiva, las memorias oficiales indigenistas lograron controlar la instancia intelectual, política e institucional hasta finales de siglo pasado, pero no tuvieron la misma eficacia a la hora de reprimir los procesos de recuperación de la memoria social indígena en el plano cultural y familiar de los pueblos reprimidos.

De esta manera, lejos del olvido definitivo, todo acaba eclosionando en una sistemática reivindicación para hacer trascender -hacer público, hacer presente- lo que se fueron constituyendo como memorias sociales de los genocidios indígenas en los países del cono sur. Una, y otra vez, y otra vez más.