“Somos pueblos que exigimos que se respeten nuestros derechos”


“Porque somos pueblos que hemos estado y seguiremos estando en el territorio exigimos que se respeten nuestros derechos”. Reproducimos aquí, declaración emitida por el Concejo Asesor Indígena luego del TRAWN PICUNCHE (gente del norte) -WILLICHE (gente del sur). Lafquén – Ñe Luan – PUEL MAPU – 23, 24 Y 25 de febrero 2020.

Después de mucho tiempo de espera pudimos concretar un encuentro entre comunidades del norte y comunidades mapuches que integramos la Organización del CAI. Sin conocernos, nos encontramos en un abrazo cálido, quizás sin imaginar que muchas de las cosas que vivimos nos unen en lo más profundo de nuestros sentimientos. Nosotros sabemos lo que es sentir el despojo de nuestra identidad, de nuestra cultura, de nuestro territorio.

Compartimos alegrías, esperanzas y luchas que por años hemos mantenido. Sentíamos que era importante nuestro encuentro porque necesitábamos conocer la realidad de cada pueblo contado por nosotros mismos.

Nos reunimos con la intención de compartir y analizar la situación que estamos viviendo, intercambiando realidades. “Somos pueblos que exigimos que se respeten nuestros derechos” y el Trawn, para nosotros, es muy importante. Tiene su historia y su actualidad, es el espacio en el que nos contamos todo lo que diariamente vamos guardando en nuestro sentir cubriéndolo de silencio. Dolor, tristezas, impotencia, rabia ante los abusos y atropellos es lo que cada uno llevamos acumulado durante tantos años.

Iniciamos la jornada con una rogativa a orilla de lafquen (laguna) Ñe Luan.

Cuando salimos del Nguillipun, es como volver a estar solos como pueblos originarios, nos sentimos fortalecidos y con ánimo de seguir la lucha, y el sentimiento de unidad se fue fortaleciendo con el correr del tiempo, “somos los mismos hermanos, vivimos de la misma manera”.

En este encuentro revalorizamos los conocimientos culturales propios y fortalecimos la espiritualidad. Fue un intercambio valioso de más de cuatro lenguas presentes, sabemos que nuestras lenguas están vivas y no queremos que se mueran. Durante años se invisibilizó y hasta se dijo que ya se habían perdido, pero todos sabemos que no es así y estamos en un proceso de recuperación. Para valorizar lo que uno es, lo que uno tiene, “Nos hace falta la historia”. Cuando uno sabe la historia de su pueblo, se planta frente al mundo de una manera diferente. La historia nos hace fuertes.

Muchos de los conflictos que tenemos nos involucran a todos, sentimos que nuestros ancestros nos llevan a esta tarea de encontrarnos, porque eran conscientes que la opresión y la dominación se frenaba con la unión de los pueblos.

Cuando hablamos de la defensa y recuperación del territorio, sabemos que es recuperarnos a nosotros mismos y que no es algo que ocurre solo en la actualidad, sino que es un largo proceso que se ha llevado adelante y hoy continúa avanzando. La expresión de una compañera “nuestros abuelos decían, llegara un día que no necesitaran decapitarnos, no necesitaran un arma de fuego, les bastara un papel y un concepto de “propiedad privada” para matarnos” y así es. Hoy los grandes terratenientes avalados por el Estado desmontan los territorios en el Norte para implementar el monocultivo, acá en el sur como es el caso del alto rio Chubut, en el que ya han avanzado en los papeles, se apropian de todas las fuentes de agua dulce diciendo que es por proteger a la biodiversidad, se apropian de los territorios para implementar la megaminería, la extracción del petróleo, haciendo uso de lo que para ellos es “recursos económicos “destruyendo el territorio en el que vivimos.

La situación en el Norte, a los medios de comunicación masivos les aterra ver que nuestros niños se nos mueren enfermos, desnutridos, pero no son capaces de mostrar que la causa de tal sufrimiento es la invasión de los terratenientes, muchos de ellos altos funcionarios de los distintos gobiernos que han administrado este país, que violentan nuestros derechos desalojándonos de nuestros territorios. Nos arrebatan el monte que es donde recolectamos nuestro alimento, nos despojan, nos quitan el agua que necesitamos para la vida y la utilizan en sus monocultivos destruyendo nuestra forma de vivir. Dicen que es un problema cultural porque somos recolectores, pescadores porque vivimos del monte. Nada dicen de las muertes por contaminación del agua o por los agrotóxicos que arrojan en sus plantaciones de soja como pasa en Salta.

Analizamos nuestra situación dentro del marco del Estado, donde soportamos la histórica negación de nuestra existencia con el aumento del racismo y la discriminación en estos últimos años. Por ejemplo el proyecto de reforma de la Ley de Tierras en Rio Negro, que es generar el marco jurídico al propio gobierno provincial para expulsarnos del Territorio y entregarlo al mercado inmobiliario. Completando así en esta Pcia., el intento del Estado Argentino, en lo que llamó “Campaña al Desierto”, de expulsarnos del Territorio al que pertenecemos llevándonos a una muerte lenta en el desarraigo. Dice una lamngen en su relato de resistencia ante el intento de despojo del territorio al que pertenece, “ni muerta me van a sacar”.

El CAI lleva una lucha judicial de más de más de 15 años esperando lograr que el gobierno de Rio Negro reconozca y documente nuestra posesión en el territorio que tradicionalmente ocupamos y entre otros puntos, exigimos que se investiguen los despojos de territorios que durante décadas se hicieron con complicidad de distintos funcionarios del propio gobierno provincial. También vemos responsabilidad del Estado en las divisiones entre comunidades y en múltiples avances y atropellos que sufren los pueblos originarios.

Se suma a esto los permanentes abusos en represiones policiales cuando las comunidades se movilizan tratando que se hagan visibles sus reclamos. En el violento desalojo que sufrió la comunidad El Quebracho, murieron dos comuneras y está sin investigación hasta este momento y sin justicia lo que se agrega a la larga lista de gente indígena que se les ha violentado su derecho.

Nos enfrentamos con los poderes económicos que además de su gran capital, cuentan casi siempre con la protección de la justicia y el poder de turno, mientras que nosotros en ese terreno no tenemos la posibilidad de la defensa judicial, porque la carencia de dinero no nos permite pagar la asistencia de un abogado, quedándonos como único recurso la organización y la movilización.

En la educación bilingüe, se observa la falta de política pública con mirada intercultural.

Otro grave problema de los pueblos originarios es con el sistema de salud fundamentalmente en Salta, donde la discriminación lleva muchas veces a negación de asistencia con consecuencia de muerte de hermanos de distintas edades. Exigimos que exista un sistema de salud que sea intercultural teniendo en cuenta la existencia y la diversidad de los Pueblos Originarios.

También, en el marco del encuentro, se presentó el libro Las cuatro voces del viento. Historias del monte wichí, de Juan de Dios López (con el acompañamiento de Leda Kantor), que ha sido una manera de visibilizar la lucha en defensa del monte con el profundo conocimiento que se tiene del mismo, conocimiento acumulado en una existencia milenaria, que se ha trasmitido de generación a generación.

Concluíamos después de una larga charla que somos pueblos que gracias a la lucha de nuestros antepasados hemos logrado que se reconozcan derechos que tenemos, que han quedado registrados en legislaciones de diferentes niveles y que constantemente tenemos que estar exigiendo que se cumpla.

Se planteaba que algún día nuestros hijos, nuestros nietos, puedan vivir la vida sin sentir vergüenza por ser discriminados por la sociedad, atropellado por el Estado, y que sus derechos no sean vulnerados. Por eso continuaremos de pie, en la lucha.

Si queremos seguir viviendo como pueblo, depende de nosotros. Antes de los 80 estábamos invisible, nadie nos reconocía como pueblo originario y hoy nuestro encuentro nos llena de esperanza y compromiso.

En qué estamos de acuerdo: en que somos nosotros mismos los que tenemos que salir adelante y que la fuerza está en nuestra cultura y el conocimiento de nuestra historia, es el mayor elemento que tenemos para defendernos. Nadie nos mueve del territorio que hemos recuperado.

El trawn declara:

Que es responsabilidad del Estado garantizar que se cumplan las leyes vigentes, que facilite, el asesoramiento jurídico, que sea real la participación de los pueblos originarios en el diseño de políticas públicas, que se cumpla nuestro derecho a la comunicación siendo nosotros mismos lo que tengamos la voz.

Que en los pueblos del norte se garantice la educación intercultural bilingüe en la que respete el derecho de la identidad, que se valorice la lengua y la cultura.

Se cumplan las leyes vigentes en todos los ámbitos de todas las instituciones del país.

El rechazo a la reforma de la ley de tierras que impulsa el gobierno de la provincia de Rio Negro como último avance por barrernos del territorio.

Repudia la criminalización del reclamo, y la naturalización del accionar de las fuerzas de seguridad en actos de desalojo, movilizaciones.

Porque somos pueblos que hemos estado y seguiremos estando en el territorio exigimos que se respeten nuestros derechos.

Marichi weu…, Marichi weu…, Marichi weu!!!

Fuente: Concejo Asesor Indígena