Política pública y memoria oral


Por: Dino Di Nella y Elisabet Almeda

A principios del siglo XXI, y después de siglos de mundialización, nos encontramos con un mundo en crisis, consecuencia, en gran medida, de la actual fase de consolidación de la globalización neoliberal. Vivimos cambios vertiginosos. Por un lado, vemos a lo que parecía el fin de la tregua de la guerra fría, con nuevas dimensiones del terrorismo de estado hacia la hegemonía militar de los Estados Unidos y la construcción de las denominadas “nuevas amenazas”, representadas en nuevos grupos y redes terroristas y de narcotráfico de acción global. Por otro, las desigualdades, la exclusión y la fragmentación social son una realidad creciente en una gran parte de la humanidad de la periferia del sistema capitalista. Los países del centro, crecen en su modelo de opulencia y consumismo, en proporción a sus deudas económicas, energéticas, ecológicas y sociales hacia la periferia del sistema (Gelman, 2008).

 

Desde la Universidad debemos comprender las causas y las consecuencias de la actual conflictividad social y las formas posibles de intervención. Debemos estudiar los procesos de construcción de la memoria colectiva en los aspectos políticos, económicos, sociales y culturales de nuestra realidad, así como en su etiología sociohistórica.

 

Pensar nuestro presente, como algo causado y originado en un pasado aprendido en nuestros recuerdos, nos permite comprender por qué cada generación reinterpreta su historia y construye nuevos imaginarios sociales como registros constituyentes de su memoria social y colectiva.

 

Y en ello, la oralidad es determinante. Porque la transmisión oral fue, desde los comienzos de la historia de la humanidad, la manera más tradicional y efectiva de conservar la memoria colectiva de un pueblo.

 

Al igual que en muchas culturas y sectores sociales que pivotan sobre la grupalidad y la marginalidad de los sistemas hegemónicos dominantes, para el pueblo mapuche-chewelche todavía lo es.

 

Cita: Gelman, Juan (2008) “No, pero sí”, en diario “Página12”, ed. del 01-03-2008, Buenos Aires.