La continuidad del genocidio indígena


Entrevista realizada por Amargas Sales a Javier Serrano, quién donde se refirió a los alcances de la iniciativa, los avances en la legislación indígena y la actuación de las instituciones del estado para revolver las problemáticas de los pueblos originarios. “Hay una continuidad en el terror y la persecución a las poblaciones indígenas”
Para el antropólogo, que vive una parte del año en Viedma y otra en México, en el estado “hay una falta de decisión de operar sobre los problemas y resolverlos”. En referencia a las universidades cuestionó: “esos temas no están en la agenda propia de la universidad”.
Sabemos que impulsaron como GEPI un proyecto bajo la forma de iniciativa popular, para que sea reconocido institucionalmente el genocidio indígena en la provincia. ¿Queríamos saber en que estado está la iniciativa y que apoyos lograron?
El proyecto tiene que ver con esto de repensar la historia porque es un proyecto de ley que tiende a incidir en como los rionegrinos se piensan asimismos. Como la sociedad argentina y latinoamericana se piensan así misma. Ha sido una nota común negar la historia de las poblaciones indígenas.
Yo venia fuera del país. Cuando ingreso a la universidad (yo no había trabajado la cuestión indígena en particular) hubo una demanda como antropólogo para abordar la temática indígena. Participé de la marcha que hubo en 2017 (1) y conversé con muchos referentes de las organizaciones indígenas. Yo había visto que la Argentina reconoce el genocidio armenio, también la provincia, un genocidio que fue contemporáneo a la Primera Guerra Mundial. La conquista al desierto fue poco antes.
Así surgió la iniciativa y se elaboró el proyecto a imagen del proyecto del genocidio armenio. Esto es intervenir en el plano simbólico, porque bajo estos parámetros, en una escuela ya no se podría hablar de la misma manera de la Conquista.
En ese contexto sucede lo de Maldonado. Y estábamos en Bariloche cuando fue lo de Nahuel. Por eso se decidió guardarlo para cuando haya mejores condiciones. Ahora el 27 y 28 de febrero va a haber un Parlamento Mapuche en Viedma, y la idea es re-impulsar el proyecto, ya no como una iniciativa popular, porque el proceso es muy complejo y hay que auditar las firmas que van a la Justicia electoral, osea una burocracia muy grande y eso superó los recursos de los que disponemos. Ahora lo que se va a hacer es presentarla en los distintos bloques y defenderla. Esto se va a discutir en el próximo parlamento.

El concepto de genocidio se encuadra en lo que pasó en la Conquista al Desierto. Aunque sigue siendo un tema polémico. Inclusive se puede hablar de una continuidad en el tiempo del genocidio con las matanzas a poblaciones indígenas en el Norte ya con gobiernos democráticos como el del radicalismo y el primer peronismo.
Lo que pasó en la Conquista al Desierto fue una ocupación violenta, eso es indiscutible. No se cedió el territorio, salvo algunos casos como el de Patagones donde hubo acuerdos y conversaciones. La conquista y la etapa posterior fue de persecución, campos de concentración, etc.
No solo fue un genocidio, sino que fue algo vulgar, muy parecido a lo que paso en EEUU. Si uno lee por ejemplo, la llamada “Marcha de las lagrimas de los Cheroqui”, se parece a lo que paso acá, donde se mueren ancianos y niños. Además de la división de las familias, unas técnicas que se encuadran en lo que puede llamarse genocidio.
Igualmente la cuestión es compleja. En México tampoco el genocidio es un tema, en cambio en EEUU si es un tema hace tiempo. Allí es de primer orden político. Los relatos nacionales aquí plantean una idea de la conquista en términos de independencia. En las escuelas el pasado no está en discusión, tampoco se habla mucho de la guerra del Paraguay. La narrativa habla de un desierto que se va a ocupar, y en realidad fue una conquista sobre un territorio y gente que lo habitaba de manera independiente y autónoma. A sangre y fuego se conquistó este territorio. La idea de la ley es incidir en esto.
En este marco, queríamos preguntarte cual fue la recepción del proyecto de ley en el mundo de la historiagrafia local. Te preguntamos esto, porque sabemos que hay sectores reticentes a reconocer la campaña como un genocidio.
A nivel local hay una discusión y una polémica entre los historiadores. Genocidio es una palabra que se crea en 1948 en el marco de la convención del genocidio en la ONU, coincidente con el caso alemán. Hay una discusión legal también, y en eso no me siento obligado a participar. Pero culturalmente la gente se apropió del concepto de genocidio, no pasó lo mismo con otros como el de masacre estatal.
Hoy la discusión es más con la prensa nacional y de Buenos Aires, donde se reproducen cosas que ya no se discuten en la Academia. Una cosa frecuente ha sido la extranjerización de los indígenas, acá en Argentina y en otras partes del mundo. Decir que los mapuche son de Chile y esas cuestiones.
Por eso decíamos que la palabra genocidio pone a circular nuevas interpretaciones y puede entenderse una continuidad material, con los avances en los territorios y simbólica, con los discursos de los medios
Tiene discontinuidades y es un proceso. Son interesantes los trabajados de archivo como el que hizo Pilar Pérez (2). Hay muchos silencios sobre nuestra historia. Buscamos que la sociedad se haga cargo. Si vos ves el censo del 2010 y agarras todos los rubros económicos donde se construye el índice de Necesidad Insatisfechas, la población indígena en Rio Negro está peor que el resto. El dato más fuerte es que tienen un promedio de vida inferior. Se puede pensar el genocidio en términos de continuidad por esas cuestiones también.
En la etapa posterior a la conquista hay un silencio muy grande. Si vos hablas con la gente sobre todo en la zona cordillerana, te hablan de lo que fue la policía fronteriza, te encontrás con cosas terribles. Se escuchan cosas atroces, hay una continuidad en el terror y la persecución.
De hecho, como señalan las organizaciones mapuche en la provincia, hubo largas décadas de dispersión de las familias luego de la conquista y proyectos incipientes de organización. Recién con la nevada del 84, cuando nace el CAI, se puede hablar de una nueva organización de las comunidades.
La nevada fue un elemento explicativo de como surgió el CAI. Los cierto es que a nivel mundial hubo un florecimiento de las identidades étnicas. Se cambió la noción de los estados nacionales que se presentaban homogéneos y monolíticos, con una sola lengua, una sola religión. Eso se cambió por una idea de diversidad. En eso tuvo mucho que ver la antropología.
En ese contexto surge la ley Integral Indígena (2287) en Rio Negro…
La 2287 es una ley que tuvo muchos problemas para ser aprobada. Hasta el día de hoy los tiene. Pero si es cierto que es una ley que busca integrar toda la problemática indígena. Pero no se cumple, están las leyes pero no se cumplen, solo en el plano simbólico, pero no práctico. ¿Que se cumplió acerca de las viviendas, la educación intercultural, el idioma?. Hay un deterioro de la situación de la población indígena. Lo mismo pasa con la reforma del 94, o la ley de relevamiento. Hay una falta de decisión de operar sobre los problemas y resolverlos.
Es un problema a nivel mundial de los pueblos indígenas. Desde los ochenta ha sido un dato la visibilización de las poblaciones indígenas. Trabajo en México y se ven cosas parecidas.
Usted trabaja en la universidad, que ha sido, creemos, un lugar poco receptivo de otros saberes no académicos. Ahora hay proyectos en la UNRN y la UNCo, vinculados a la investigación y al estudio de la lengua, por ejemplo. ¿Cree que hay una mayor apertura?, ¿cuanto tiene que ver la propia lucha del movimiento?.
Podemos hablar de las universidades nuestras, las de Comahue y Rio Negro. Es cierto que ha habido un mayor esfuerzo en llevar atención al tema indígena. Cuando llegue a Viedma en 2013 se me acercó gente porque había una necesidad de incorporar la temática. Estudie en la universidad pública y uno debe hacerse cargo por su formación de esos temas. Pero no hay que olvidar que las universidades son instituciones del estado, con sus complejidades, donde los presupuestos son claves para definir las problemáticas. Tenes como espejo de la sociedad una serie de contradicciones, donde se reproducen esquemas nefastos.
Concretamente en Rio Negro tenemos el robo de niños en nuestros campos. Hablo de la década del 50/60 del siglo pasado. Lo he escuchado de conocidos y en las entrevistas que hemos hecho. Y este no ha sido un tema que este en discusión y parece que a nadie le preocupara. En ese época se decía, “necesito esta nena” y se la llevaban para labores domesticas u otras. Son procesos recientes vinculados a las dinámicas históricas y continuidades del terror silenciado.
Ha habido un silenciamiento de la lengua también. Existe la realidad de mucha gente que bajo otras condiciones se reconocería mapuche. Por eso es importante intervenir en el plano simbólico. Esos temas no están en la agenda propia de la universidad.
Siguiendo con la lengua, el mapudungun tiene pocos hablantes acá y en Chile. La lengua se va perdiendo. Y acá esfuerzos concretos del estado provincial no hay. Son esfuerzos aislados pero no consistentes. No es una lengua oficial en la provincia, ese sería un hermoso proyecto de ley. Hay en las instituciones una falta de comprensión de lo que está sucediendo. El aporte de la universidad es muy incipiente pero hay mucha discusión infructuosa en la Universidad.

Escrito por Patricio Lobos – Lic. en Ciencias Políticas de la Universidad Nacional del Comahue- CURZA.  

Serrano es Doctor en Antropología de la Universidad Nacional de Rio Negro, impulsor junto al Grupo de Estudios de Pueblos Indígenas (GEPI) de una “Ley de Reconocimiento del Genocidio Indígena” en la Provincia de Río Negro

NOTAS

(1) Se trata de una Marcha de Jacobacci a Viedma, impulsada por las comunidades mapuche de Rio Negro, bajo el lema “Petu mongueleiñ, fey muta trekaleiñ” (estamos vivos, por eso caminamos), contra la propuesta del gobierno provincial de un Nuevo Código de Tierras.
(2) Se refiere al libro “Archivos del silencio: estado, indigenas y violencia en la Patagonia central 1878-1941” (2016), de la Doctora en Historia Pilar Perez. 

Fuente: Amargas Sales