Patagonia suburbana


Según cifras oficiales del Estado argentino, la gestión gubernamental de Mauricio Macri dejó un desastre social con 295 mil pobres, 120 mil personas que buscan empleo y 93 mil que trabajan en negro. En lo siguiente, los datos para la Patagonia agónica.

El concepto de “tierra arrasada” bien puede aplicarse a la Patagonia en el terreno de los devastadores efectos dejados por el macrismo en lo que se refiere a la pobreza y la falta de empleo. Desde que se inició el gobierno de Macri y hasta el primer semestre de 2019 en las provincias patagónicas se registraron 295 mil pobres. Hasta el tercer trimestre de este año se contabilizaron 120 mil personas que no tienen trabajo o buscan conseguir un empleo. Además, hay casi 93 mil trabajadores en negro que no tienen descuentos jubilatorios.

Los efectos de la crisis, la inflación, el desempleo y el hambre golpearon con dureza en las cinco provincias patagónicas causando enormes estragos sociales durante la gestión de Mauricio Macri -lo que se sumó a la incapacidad de los gobernadores para generar alternativas y aportar respuestas a sus gobernados-. Ahora el peronismo, con Alberto Fernández a la cabeza, deberá dar claras muestras de su capacidad para revertir esos indicadores.

De lo contrario, en la Patagonia seguirá habiendo una enorme deuda pendiente de la política nacional y una inequidad creciente e inmensa basada en los abultados aportes productivos que genera la región -con los hidrocarburos y demás recursos naturales- frente a las escasas respuestas y propuestas del gobierno nacional para mejorar la vida de los trabajadores y el conjunto del pueblo patagónico.

2019 se cierra en la Patagonia con 415 mil personas que tienen problemas para alimentarse o llegar a fin de mes, además de no conseguir un trabajo digno. Una cifra que espanta e indigna en una región donde se producen enormes riquezas pero en la que las políticas nacionales y provinciales no logran sacar de la pobreza o generar empleo para sus habitantes.

Falta de empleo y destrucción

La desocupación, la búsqueda de un empleo mejor y el trabajo en negro precarizado son los tres principales problemas que en la Patagonia engloban a más de 200 mil patagónicos. En ellos se concentran las mayores dificultades laborales de la región, y allí donde más se sintieron los efectos devastadores del macrismo. También es donde menos se detectan políticas de Estado que el nuevo gobierno esté generando para solucionarles los problemas.

En la provincia de Chubut los pobladores económicamente activos que tienen problemas de trabajo suman 43 mil. De ellos, 27 mil habitan en los conglomerados urbanos de Trelew y Rawson, mientras los que 16 mil restantes son habitantes de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly.

Los desempleados en la Patagonia llegaron a sumar 30.624 durante el tercer trimestre de 2019, según últimos datos del INDEC. Esa cifra fue ampliamente superior a los 17.320 desempleados registrados en el mismo trimestre del 2016. La diferencia fue 13.304 nuevos desocupados generados por el macrismo en tan solo tres años.

Los puntos de mayor impacto y crecimiento de la desocupación en la región fueron: Neuquén que pasó de 3 a 9 mil desempleados; Ushuaia y Río Grande de 4 a 7 mil; y Trelew junto a Rawson que saltaron de 4 a 6 mil desocupados.

Los jóvenes son quienes peor la pasan a la hora de encontrar un empleo. Las mujeres menores de 29 años totalizan el 29,8% de desocupación en Trelew y Rawson; y alcanzan el 25,6% en Ushuaia y Río Grande. Los varones menores de esa zona suman el 22,8% de desempleados en las dos ciudades más australes del país y suman el 13,8% en los dos aglomerados urbanos del Valle de Chubut.

A lo largo de los últimos cuatro años se destruyeron 25.971 empleos privados y en blanco en la Patagonia. Un total de 10.382 puestos de trabajo de calidad se perdieron en Tierra del Fuego como consecuencia especialmente del cierre de las fábricas de ensamblado de electrodomésticos y electrónicos.

Río Negro fue la segunda provincia en la región que padeció la mayor destrucción de empleo privado con 7.979 puestos menos en cuatro años; luego se posicionó Santa Cruz con 7.663 puestos menos; y le siguió Chubut con 6.876 empleos perdidos desde octubre del 2015 hasta el mismo mes de este año. Sólo Neuquén cerró el período con un saldo positivo de 6.929 empleos nuevos generados en cuatro años.

Precarización y trabajo en negro

Los subocupados -aquellos que trabajan menos de 35 horas semanales- totalizaron al tercer trimestre del año 30 mil personas en la región, habiendo pegado un salto de 11 mil nuevos ocupados parciales respecto de los 19 mil contabilizados en el 2016. Nuevamente Neuquén concentró el mayor aumento de subempleados pasando de 6 a 10 mil; seguido por Río Gallegos que saltó de 2 a 6 mil; y por Trelew y Rawson que pasaron de 4 a 6 mil subocupados.

Para el tercer trimestre de 2016, los que tenían un trabajo en blanco pero estaban buscando uno de mejor ingreso o condiciones laborales totalizaban 31 mil personas en la región; mientras que en el mismo trimestre de este año dicha cifra se incrementó a 59 mil personas buscando un empleo mejor y casi se duplicó en tres años.

De 5 mil trabajadores que pretendían encontrar un mejor empleo en Trelew y Rawson durante el 2016 se pasó 14 mil en el 2019; mientras que Ushuaia y Río Grande el salto fue de 2 a 6 mil; y en Neuquén de 10 a 21 mil.

El trabajo en negro regional pasó del 17,5% al 20% en tres años; lo que significó de 75.775 trabajadores precarizados se pase a 92.800 en toda la Patagonia. Los mayores indicadores de empleo sin aportes para la jubilación son en la actualidad Trelew y Rawson con el 25,8%; Comodoro Rivadavia y Rada Tilly con el 24%; y en el tercer escalón se posicionan Viedma y Carmen de Patagones con el 22,6%.

Pobreza y miseria creciente

La pobreza es el otro flagelo social que dejó Macri y que azota con dureza a la Patagonia. Hasta el primer semestre de 2019 había 295.427 pobres patagónicos; que representaban el 28,5% del total poblacional de la región.

Esa pobreza inaceptable para una zona del país tan rica en recursos naturales tiene su principal concentración en Trelew y Rawson, región que alcanzó el 37,5% de pobres (53.931 personas), seguida por las rionegrinas Viedma y Carmen de Patagones con 36,2% (29.502 personas).

En todo Chubut, los pobres suman 120.707 habitantes dentro de las cuatro de las seis ciudades más importantes.

El resto de los pobres corresponden a los 79.748 habitantes de la provincia de Neuquén; los 66.776 de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly; los 38.419 de Ushuaia y Río Grande; y los 27.051 que habitan en la santacruceña Río Gallegos.

Dentro de los que consiguen hacerse del dinero suficiente para escaparle a la pobreza a lo largo de todo un mes asoman los indigentes. Se trata de aquellos que ya no pueden contar con los ingresos necesarios para alimentarse todos los días.

En la Patagonia la indigencia hunde en la miseria a 41.608 personas, mostrando un crecimiento en tres años de 8.595 nuevos indigentes. Solamente en Chubut ese indicador trepa a los 16.959 habitantes, reflejando un crecimiento en tres años de casi en doble durante el período de gobierno macrista.

Al tope de la indigencia se ubica Neuquén con 10.887 personas; seguida por Trelew y Rawson con 10.579; Comodoro Rivadavia y Rada Tilly con 6.380 indigentes; Ushuaia y Río Grande con 6.173; Río Gallegos con 4.782; y Viedma y Carmen de Patagones con 2.807 personas empujadas a la miseria extrema.

Este es el agónico panorama de una Patagonia que sufrió los embates del macrismo y viene siendo postergada desde hace décadas por las administraciones nacionales, que la usan como proveedora de recursos naturales y solo le aportan problemas de empleo, pobreza y miseria.

¿Cambiará ese panorama a partir de la gestión de Alberto Fernández? Es una incógnita a develar hacia el futuro, pero al cierre del año no se observan políticas que apunten a pensar en un panorama que cambie sustancialmente la patética realidad imperante.

Fuente: El Extremo Sur