No hay mal que dure cien años


Pobladores rurales recuperan el agua. A cuentagotas comenzó a revertirse durante la última semana un conflicto de décadas, por el derecho al agua pública que un terrateniente acapara ilegalmente en el norte de Neuquén. Por Susana Lara.

El 6 de noviembre la subsecretaría de Recursos Hídricos dispuso liberar el cauce del canal público La Primavera, que la empresa Fricons SACIFI desvía, embalsa y retiene cuando atraviesa el campo de su propiedad, dejando sin agua a la población rural del paraje El Chingue, a pocos kilómetros de Andacollo.
Antes de iniciar los trabajos en el lugar, funcionarios públicos se reunieron el 9 de diciembre con Luis Marino Pessino, titular de la firma infractora, en Chos Malal, donde reside y juega de local. Pessino agravó la situación con el desvío de otro arroyo después de notificarse de la disposición de Recursos Hídricos, por lo que ahora además dejó sin agua a un grupo de chacras y campos que necesitan el arroyo El Manzanito.
El gobernador Omar Gutiérrez (Movimiento Popular Neuquino) estuvo en Andacollo el 10 de diciembre para el recambio de autoridades locales, pero ni él ni el intendente entrante informaron a la comunidad local de la existencia de un cronograma de trabajos ni de la fecha probable del restablecimiento del agua para la producción de los emprendimientos y consumo humano de las familias de El Chingue.
Los pobladores exigen una solución definitiva al uso público de esta importante fuente de agua dulce de deshielo. Los inquietó el tamaño de la única máquina excavadora en el lugar y el poco personal asignado la última semana, ya que son imprescindibles trabajos de limpieza, emparejamiento e impermeabilización antes de liberar el agua, para que no haya pérdidas por filtraciones que complicarían el verano. A la vez, los tiempos apremian para El Chingue ya que concluyó el suministro alternativo a través del arroyo Huaraco, que ahora debe abastecer la demanda de la producción agropecuaria de los vecinos de El Llano, ubicado un poco más al norte.
Este conflicto añejo se reavivó con fuerza este año con el reclamo organizado de familias pobladoras acompañadas regionalmente por asambleas en defensa del agua y del medio ambiente, así como por los crianceros y cooperativistas que sostienen conflictos territoriales en distintos puntos de la provincia con el comerciante devenido terrateniente (Ver más).
 
Ay Pessino

El arroyo La Primavera nace fuera de los límites de la propiedad privada. Lo canalizó el estado provincial hace décadas, antes de que Pessino mensurara y escriturara a su nombre el campo que lo atraviesa y nutre. El arroyo El Manzano también riega el campo y nutre a La Primavera como otros cursos de agua, algunos estacionales.
Sin ningún tipo de autorización del organismo de aplicación del Código de Aguas, sistemáticamente interrumpió el flujo aguas abajo, hizo un embalse de muy mala calidad, abrió canales complementarios para regar mallines y pasturas de su campo, impidió el ingreso fiscalizador de personal estatal, agredió y denunció a los que dejó sin agua. Toda la población de Andacollo está directamente afectada, ya que de a poco el gobierno desistió de una obra para tomar el agua para consumo humano de La Primavera y no del río Pichi Neuquén, que podría estar contaminada por desechos de la minería.

El 5 de julio Recursos Hídricos intimó a Fricons. Nada. El 6 noviembre el ingeniero Horacio Carvalho, subsecretario del área, firmó la disposición para la normalización del cauce, la demolición de toda obra ilegal y una multa de 245.000 pesos para el infractor. El ex diputado provincial del MPN redobló la apuesta y desvió el cauce de El Manzano y abrió un nuevo canal de varios metros paralelo a La Primavera, según constataron estos días vecinos del lugar que lo recorrieron para verificar los trabajos ante la falta de información oficial

 Linaje & poder

Hace cien años llegó Emilio Pessino al norte del Neuquén, atraído por la fiebre del oro. Se apartó de la minería para dedicarse a la ganadería, más rentable y segura en el comercio tradicional con Chile. Se afincó en Chos Malal donde la dictadura del general Uriburu lo designó Juez de Paz en 1930; a fin de ese mismo año recibió una amenaza anónima.
“Nunca pensó que esa advertencia fúnebre se haría realidad en tan poco tiempo. Después de compartir la cena de Nochebuena con amigos y con el escritor Enrique González Tuñón, quien ocasionalmente se encontraba en la localidad, Pessino invitó a los presentes a la tradicional Misa de Gallo. A pesar de que eran pocas cuadras, subieron a un auto y se dirigieron a la iglesia. Era una noche calurosa y oscura que, en pocos minutos, se iba a teñir de sangre. (…) Julio Visillac, indisimuladamente ebrio, enfundó en su cintura un revólver calibre 38 y partió de su domicilio, no bien se hicieron las doce de la noche. Llevaba el arma que tenía desde 1926, cuando lo nombraron Comisario y Encargado Inspector de la zona norte. Tenía una idea fija: quería tomar represalias contra el Juez de Paz, a quien atribuía la responsabilidad de su reciente cesantía como policía, debido a los informes descalificadores que aquél había elevado a la superioridad (…) Cuando Pessino salió de la iglesia tuvo un intercambio de palabras e insultos con Visillac, que estaba apoyado contra la pared de la Parroquia en actitud de abierto desafío. Enseguida se fueron a las manos y se produjo un forcejeo que finalizó con un disparo que lo hirió de muerte”.
Este crimen “tuvo todas las características de un delito político” concluyó Carlos Aníbal Lator, historiador que analizó el caso en El poder y la política. Un crimen anunciado [1], cuyos fragmentos citamos.
Luis Merino hijo abreva en esa tradición política autoritaria, construida a fuerza de dependencia económica y financiera de sus clientes de los corralones de materiales. La antigua libreta del fiado de los boliches de ramos generales se transformó con él en el financiamiento a los gobiernos locales de los materiales e insumos para sostener la obra pública, sin importar la demora en los pagos por parte del Estado, amortizados de antemano con el sobreprecio. Fricons es proveedor del Estado, al que a la vez le alquila locales para oficinas públicas en distintos puntos de la provincia.
Él mismo explicó a Lator su trayectoria desde la década del ’70: “Veo la caída de los comercios de ramos generales, observo que empiezan a perder mercado porque no se actualizan. Era la época que se venía la televisión en colores. En esa época se vendían al contado, pero (un mayorista de Buenos Aires) me dio cuatro meses para pagar. Pedí ochenta o noventa televisores y me fue muy bien. Yo me acuerdo que acá estaba nevando; venía la gente de a caballo y se ponía en la vidriera a la noche a mirar. Era toda una novedad. Ahí me di cuenta que se estaba abriendo un mercado potencial. Implementé un plan de hasta diez o doce cuotas, y yo, con el pago de cuatro cuotas, ya pagaba el costo. La ganancia mía era vender con financiación” [2].
Las clases políticas regionales se surbordinan a los códigos de Pessino: permiten que alambre campos fiscales, que avance sobre las ocupaciones tradicionales de gente mapuche y crianceros sin título de propiedad, desconoce las órdenes administrativas y judiciales que buscan limitar sus conductas ilegales.
La restitución del agua pública del canal La Primavera es parte de la lucha de generaciones de gente de campo que resiste este modelo particular de acumulación de dinero, poder y tierras.
 
 
Notas
 
[1] En: Historias de sangre, locura y amor. Neuquén 1900-1950, de María Beatriz Gentile, Gabriel Rafart y Ernesto Bohoslavsky (compiladores). Neuquén, Departamento de Publicaciones, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Comahue, 2000, pág. 227.
[2] “Chos Malal, entre el olvido y la pasión”. Historia de la primera capital del Neuquén, desde sus orígenes hasta los años ’70.  Carlos Aníbal Lator, Cecilia Inés Arias, María del C. Gorrochategui y Daniel Manoukian.

Fuente: El Cohete a la Luna