La rebelión de las flores nativas


Desde el pasado 9 de octubre, las mujeres indígenas de territorios en conflicto mantienen una ocupación pacífica en el Ministerio del Interior de la Nación de Argentina. Seguidamente se reproduce un comunicado del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir, dónde se exige la conformación de una mesa resolutiva interministerial.

Las mujeres indígenas en Argentina decimos BASTA al terricidio. Nosotras las mujeres indígenas de diferentes territorios en conflicto, pertenecientes a diversas naciones indígenas de Argentina, venimos a traer el pensamiento, la palabra, la propuesta, que ha surgido desde el corazón de la tierra que late bajo nuestros pies. Este corazón está constituido por todo el mundo espiritual que sostiene la vida de la tierra, a las que nombramos de diferentes maneras, según las voces de nuestros pueblos, reafirmando la plurinacionalidad  territorial que conformamos desde siempre. Nos autoconvocamos para venir porque  los funcionarios tienen la obligación de escucharnos. 

Nosotras  somos dadoras y guardianas de la vida y como cuando una madre le dice a su hijx: basta, que pare, venimos a decirle basta a este sistema capitalista, racista y patriarcal que está poniendo en riesgo la vida del planeta. 

A través nuestro, hablan miles de años de cultura que han construido una forma de habitar el mundo en relación de reciprocidad y amorosidad con la tierra. A través nuestros hablan nuestras ancestras y ancestros, que fueron guardianes  de esa sabiduría y que con mucho dolor y sacrificio pudieron legarnos su saber. A través nuestro habla la tierra, esa tierra con la que nos vinculamos en nuestra espiritualidad, en nuestra forma de entender la vida. Honrando el suelo que pisamos, honrando el fruto de la tierra que nos alimenta. Honrando las distintas formas de vida,  venimos con decisión, con coraje y dignidad a decir: Basta.

Acusamos de terricidio a los gobiernos, y a las empresas que están asesinando nuestros territorios. Llamamos terricidio al asesinato no sólo de los ecosistemas tangibles y de los pueblos que lo habitan, sino también al asesinato de todas las fuerzas  que regulan  la vida en la tierra, a lo que llamamos ecosistema perceptible. Esos espíritus,  son los responsables de que la vida continúe sobre la faz de la tierra y ellxs están siendo destruidos conjuntamente con su hábitat. No habrá posibilidad de reparar y restablecer estos ecosistemas, por más que se pueda reforestar o crear espacios verdes, la fuerza que habitó esas aéreas habrá desaparecido para siempre, estamos a tiempo de evitarlo.

El emergente Social hoy es la tierra, y nosotras voceras de su dolor

El terricidio además destruye pueblos enteros que son los guardianes de un modo de entender el arte de habitar, que es necesario para poder emplazar una nueva matriz civilizatoria. Cuando se eliminan, cuando se asesinan a los pueblos indígenas se esta asesinando  también la oportunidad de construir un nuevo modelo de sociedad. Cada unx de nosotrxs, los pueblos indígenas no solamente tenemos las teorías, tenemos las prácticas de sociedades recíprocas con la naturaleza que sostienen la vida como principal valor.

En este momento en el mundo van surgiendo voces clamando contra el cambio climático, exigiendo a los gobiernos que pongan freno, voces que salen de Europa y que cuentan con todos los reflectores y amplificadores en los medios de comunicación. Sin embargo la política global racista, logra que las voces de los pueblos indígenas sean inaudibles e invisibilizadas, y nuestras muertes resulten socialmente indiferentes. 

Nosotras  las mujeres indígenas somos los cuerpos que mas padecemos estas atrocidades. 

A nuestros hombres le decimos: Despierten! Nuestra lucha antipatriarcal es una lucha anticolonial.  Revisen sus conductas que están permeadas por esta mentalidad  colonizadora,  esclavista, occidental, que nos ha puesto en un lugar  de sumisión, de humillación y de maltrato. Cuando antiguamente siempre fuimos dualidad complementaria  unidos desde la reciprocidad y amorosidad entre los seres. Queremos volver a recuperar esta sabiduría que nos habita. En muchas de nuestras comunidades no hay agua, para lavar la ropa tenemos que caminar 3 o 4 kilómetros, cocinar el alimento para nuestra familia se ha convertido en una misión casi imposible, ríos represados, contaminados, bosques devastados, selvas asesinadas.

Fuente: Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir.