Voces del 2do. Parlamento de Mujeres Indígenas


Durante los días 18, 19 y 20 de julio se desarrolló en Las Grutas (Río Negro), el 2do. Parlamento de Mujeres Indígenas. Representando a comunidades originarias de distintas partes del país y de países de Latinoamérica como Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay.

Mujeres indígenas de 36 naciones, que se reunieron con el objetivo de fortalecer sus identidades, trabajar colectivamente las problemáticas que viven día a día, y darle voz a las denuncias que son calladas o no son visibilizadas por ser indígenas y mujeres.

“La mujeres indígenas padecemos siglos de opresión y sufrimos de manera particular la violencia institucional, no solo racista sino también sexista”, rezaba el texto de bienvenida al Parlamento para presentar a un movimiento que se define como autónomo, apartidario, antipatriarcal, anticapitalista y antiracista.

Algunos de los ejes temáticos debatidos fueron: la elaboración de un informe sobre la violencia doméstica; violencia institucional; violencia extractivista; violencia obstétrica. Femicidio Indígena, “Justicia para nuestras muertas y sus familias”. Educación identitaria, ancestral y de género, hacia la creación de la Pluridiversidad indígena. Territorios y la libre determinación como mujeres y pueblos originarios. Leyes y derechos.

“Las mujeres indígenas habitamos mayormente las ciudades y pueblos”, afirmaron las organizadoras del Parlamento: “somos el sector más empobrecido y explotado”. Lejos de asignar la responsabilidad por el empobrecimiento únicamente a un modelo económico en particular —el neoliberalismo—, o a un gobierno, los argumentos señalan al colonialismo: “hace más de 500 años la vida y la historia de nuestros pueblos cambió para siempre: perdimos la libertad, violaron nuestras cuerpas y así también violaron a la tierra”.

El Parlamento expresó la complejidad de la lectura que las mujeres indígenas realizan de la situación regional en términos políticos, territoriales y, también, espirituales y afectivos.

El despojo territorial y el genocidio continúan cada vez que se interfiere el vínculo con la naturaleza; cada vez que la relación de dominación que impusieron los invasores se replica al interior de las relaciones sociales, especialmente entre varones y mujeres. Cada vez que la naturaleza es usada como un reservorio explotable y cada vez que se niega la autodeterminación y el derecho a la identidad, a la lengua, a la salud ancestral.

“¿Por qué nosotros tenemos que discutir con el usurpador lo que no es natural? Nos llevan a declararnos propietarios de la tierra, algo que va en contra de nuestras concepciones más sagradas”, sentenció Kihili Kunthurpillku, proveniente de la región del Catatumbo, Colombia. Las presentes adhirieron unánimemente, dejando en claro que si bien existen diferencias en las distintas naciones originarias, la cosmovisión de base de las comunidades es ampliamente compartida.

Al respecto, se hizo referencia al rol del INAI, Instituto Nacional de Asuntos Indígenas. Según los testimonios, se trata de una institución cooptada por “gente que no entiende”; y en la cual incorporaron a algunos indígenas “en la mesa de entrada pero no toman decisiones”. “En el INAI ni siquiera se menciona la noción de territorio, hablan de tierra, cosa que deja afuera a la cultura y a la comunidad”.

La estrategia estatal es prorrogar la “Ley de Delimitación” indefinidamente para congelar la situación territorial de las comunidades en una suerte de limbo, donde si bien se delimita la tierra nunca se llega a titularizarla.

Otro de los temas que se desarrolló fue la cuestión de la obligatoriedad de las consultas a las comunidades, ante los proyectos que pretendan desarrollarse dentro de sus territorios. Esta consulta, que está establecida por el artículo 169 de la OIT, suscripto por el estado Argentino y con carácter Constitucional. Es obligatoria para todos los estamentos del Estado, tanto provinciales como municipales. Además, es fundamental que dicha consulta se haga al total de la comunidad y en su propio idioma.

Por otra parte, también se habló sobre el artículo 75 inciso 17 de la Constitución, que reconoce la preexistencia de las comunidades en el territorio. En él se establece la obligatoriedad de: “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos;

Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural;

Reconocer la personería jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan;

Regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano;

Ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos”.

Si bien existe una opinión en común dentro del Parlamento, en relación a la caracterización del derecho público como blanco, europeísta, patriarcal y racista, en síntesis, creado por el «enemigo» que los ha despojado de sus territorios; hubo consenso en cuanto a la importancia de conocer la legislación y las vías para utilizarla en pos de defender el derecho al territorio, a su recuperación y al desarrollo y permanencia de las comunidades en ellos.

“El 2do Parlamento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir, con el corazón fortalecido y el acompañamiento de la fuerza ancestral vamos volviendo a nuestros territorios para concretar las acciones que consensuamos hermanadamente. Las Mujeres Indígenas hemos hecho miles de kilómetros para lograr juntarnos de manera autónoma y autogestiva a parlamentar y así, solo a través de nuestras propuestas seguiremos construyendo nuestra propia agenda de lucha. Marici weu! Jallalla!”.

Fuente: 2° Parlamento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir