Gestación de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones


 

Columna de Yago Di Nella

 

Les dejo el Decreto 457/10 de creación de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones.

El Decreto de creación de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones, fue redactado casi en secreto entre septiembre y noviembre de 2009, en bares de la calle Santa Fé y en el que está frente al Congreso, en la calle Rivadavia. Participaron muchos. Lo supervisaron el viejo Vicente Galli (un Señor), y monitoreaban su factibilidad los diputados Leo Gorbacz y Canchi Sylvestre Begnis (el tipo más pillo y, a la vez, sensible, que conocí en esta secuencia del Congreso).
A lo lejos, por razones de prudencia e incumbencias, daban sus opiniones algunos popes, dentro de los cuales me es imposible no señalar al maestro de los maestros de la visión jurídica en Salud Mental, Alfredo Jorge Kraut.
Pensaba anoche -insomnio mediante-, que esas personas coautoras y copensantes, algunas ya fallecidas, dieron a luz una cría que pudieron ver nacer y crecer. Fue para ellos una victoria, luego de decenas de años peleando por ello. La causalidad (en modo serial, porque se dieron infinidad de infortunios, azares y circunstancias), me traspoló del rol de “escriba” al de “conductor del proceso”. Fue una seguidilla de incidentes. Leo los conoce bien, porque fue quien me instó a tomar su lugar natural como autor-impulsor.
Presentamos el proyecto de Decreto de creación de la Dirección, a inicios del mes de diciembre. Y nos alcanzó el verano. Recién en febrero AF lo activó. Y tardó, lo que la Secretaría Legal y Técnica en darle el visto bueno. Casi nada se tocó, del mamotreto que redactamos. Y acá estábamos, a mediados de marzo, sin candidato a director y con el proyecto aprobado. Idas y vueltas. Y ahí salió.

Acá viene la anécdota. Tuvimos una reunión en Casa Rosada. Me llevó Canchi. Apoyaba Leo, el principal interesado en darle continuidad, aunque ya estaba centrado en Tierra del Fuego. Era secretario de Estado de esa provincia. Y contábamos con algunos organismos de derechos humanos, militantes del proyecto de ley, por entonces, con media sanción. Creíamos que se había trabado o que lo habían trabado (los chicos malos de la película, a quienes vimos entrar en Casa Rosada, también), porque no se producía la firma del Decreto que creara la Dirección.

Entonces, se les ocurre una idea. Llevar a la OPS-OMS (Organización panamericana de la Salud – Organización Mundial de la Salud), a dar su opinión. Contacto con Hugo Cohen y me dice:
– Sabés que justo anda por acá nuestro ex jefe. Ya se retiró, pero sigue haciendo algunas cositas. Le podemos decir que se sume, porque él sí sabe tratar estos asuntos. 

Conocía de conferencias previas en años anteriores, al viejo Levav, y lo había leído muchísimo. La propuesta de Hugo era superadora. Pero de riesgo. ¿Qué dirían estos fulanos del proyecto de Decreto y de la propuesta que llevaban Canchi y Leo?.

Nos juntamos entonces en la oficina de AF. La famosa sala de los 6 plasmas con los canales de noticias. Aníbal, como siempre, distendido, sin papeles, solo la palabra. Se concentraba en eso, y punto.
Me presentan los diputados, tratando de engordar mis pergaminos que, claramente, eran insuficientes. El clima era distendido en el trato, pero algo tenso por la presencia adusta y pétrea del viejo Levav. Hugo amenizaba haciendo uso de su lunfardo con leve tono centroamericano-mejicano, incomprensible, pero bueno, es así.
Aníbal les pregunta qué opinan… en ese preciso instante, me hubiera tirado por la ventana. Pero eran blindadas, supuse. Llaman por un teléfono. Era uno antiguo, negro, como de los locos Adams.
– Disculpen, es el comunicador de la presidenta -dice AF, y se para-.

Entonces, me temblaron las rodillas. Los asistentes lo cargaban a AF -sin que éste escuche- con el tema del teléfono rojo de presidencia y esas cosas, mientras Aníbal puteaba a Barrionuevo, a Daher y a Moyano (alguno de ellos), aclarándole lo que había hecho.

En un flash recordé, entonces, a mis viejos, carneando terneros en su chacra para que yo pueda seguir estudiando; rememoré los meses de “arroz con menudos” en el 93 y 94 (3 kilos por 2 pesos); se me vino el viejo JCDL, diciendo que se llega a puro huevo, creerse las utopías y por prepotencia de laburo (él hablaba de la teoría de las tres P: presencia, permanencia y paciencia y lo ejemplificaba siempre con Sierra Maestra); y se me vinieron los nacimientos de mis tres hijos, las pérdidas del año anterior (un terrible 2009, donde perdimos mucho y a muchos, un embarazo de una niña que finalmente no tuve y por si fuera poco, se me murió el analista, el viejo Ulloa). Todo eso se me pasó en imágenes, en uno de esos instantes que te marcan. Y recordé la cara firme, segura y hasta severa de mi compañera al despedirme ese día, quien mientras me acomodaba la corbata que me había comprado para esa ocasión (y que guardo como trofeo de guerra), asegurándome la mayor de las venturas, terminó diciendo que nada, pero nada, podía salirme mal.

Estaba para llorar, cuando volvió el Jefe de Gabinete a su asiento. Pero me concentré en los bigotes de Aníbal y en tratar de pescar su visión del asunto (yo, Director), en su gestualidad. Pero era inútil. no había nada que “me dijera” algo. Ahora entiendo por qué, pero en ese momento no me daba cuenta que eso, no le importaba nada.

Entonces, pide la palabra el viejo Levav. Creo que mi cara habrá sido de horror. Pero hacía como que jugaba al poker. Y dijo algo así, según recuerdo:

– Quiero felicitar y por mi intermedio así lo hace la OPS, al Estado Argentino, por crear una Dirección Nacional (otras consideraciones protocolares, que no recuerdo). Consideramos feliz, haber incluido las adicciones en su misión y el hecho de incorporar a esa problemática de salud mental en la cartera sanitaria. Sabemos de su preocupación por el tema. Lo alentamos a seguir, pues es muy importante que alguien en su rol se dedique a estos problemas sanitarios tan invisibilizados. 
Asimismo, consideramos excelente la decisión de designar al Licenciado (resaltado gestual), un militante de los derechos humanos, profesional de la salud mental, que se ha desempeñado en funciones vinculadas a procesos de desmanicomialización y salud mental comunitaria, como nos gusta decir, quien además nos han dicho es familiar de detenidos-desaparecidos y no es ésto algo menor, Sobre todo, consideramos osado pero fértil, que no proviene del campo médico. Y digo ésto siendo médico psiquiatra de formación, pero considero oportuno en este momento histórico de vuestro país, tomar esta decisión política atrevida e instituyente de un nuevo ciclo, que ojalá termine con un corolario de sanción de una ley como la que se encuentra en el Congreso, porque sepa usted estimado Ministro, que la OPS y la OMS la han valorado como la mejor del mundo”. 

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Creo que ahí me tildé unos segundos. Y recuerdo que pensé “de dónde carajo sacó este viejo servilleta todo eso sobre mí!. Luego la observación paranoica: “por qué…”

Recordé, entonces, que Hugo sabía todo eso y mucho más, cuando por suerte fue él quien tomó la palabra para reafirmarlo al viejo, porque siendo tan protocolar y diplomático, parecía algo alejado del tono de AF. Con Hugo habíamos compartido montones de noches de charlas en las recorridas por todo el país (Tucumán, San Juan, Jujuy, Neuquén, Posadas, Rosario y así), en Coloquios Regionales de salud mental y derechos humanos, realizados entre 2006 y 2009.

Aníbal se golpeó el pecho (inflado por la OPS) por el doble halago. No supe si reconoció que el viejo ni me conocía, ni tampoco supe si el viejo sabía que Aníbal tampoco. JaJa. Jugaban al truco, cantaban envido y ni las cartas en la mesa…

En fin. Canchi cerró la reunión retomando el foco en la necesidad de contar con la Dirección, el nombramiento (porque andaban los muchachos de las pastillas proponiendo otro sujeto con más pergaminos, como ser médico, por ejemplo) y un presupuesto digno. Entonces Aníbal me miró con los ojos encendidos y debajo de sus bigotes salió esto:

– Sacá las cuentas de lo que necesitas este año, sin contar un sólo peso de lo que hubiera en el presupuesto del Ministerio de Salud. Me lo mandás. Yo te lo transfiero. Te avisaremos. Si alguien te toca un sólo peso de lo que te envío, me avisás inmediatamente. Entendido? Cuando lo podes traer?. 

– el Lunes -dije- (siempre tuve esa costumbre de usar sábados y domingos para laburar en planificación; me lo impuso JCDL y me sigue hasta hoy).

Delante de la OPS y los autores de la Ley, AF se comprometió con el tema guita. Y así, exactamente así, fue como sucedió. Saqué mis cuentas y me daba 12 palos. Canchi me pidió ver las cuentas, lo observó unos segundos y sentenció:

– Son monedas. ¿Todo ésto vas a hacer con eso?

Canchi tomó aire, carraspeó, me miró con cara de abuelo tierno que disfruta la ingenuidad del nieto que está queriendo aprender a caminar, y agregó:

– Mirá pibe, yo te creo, pero ellos no sé, no seas salame y pedí el doble para asegurarnos. Duplicá todo. 

Pero parece que él tampoco conocía a AF. Porque cuando al Lunes siguiente le llevé mi presupuesto de gestión, actividad por actividad, en una prolija carpetita, tuve la reunión ministerial más breve de mi vida. Habrá durado 30 segundos. Le muestro la carpeta, señalándola. Me dijo que él papeles no leía. Que le diga cuanto, nomás.

– Mirá pibe, te puse ahí para no ocuparme de eso. Todos dicen que sos vos el que debe hacer ésto, bueno, hacelo. Hasta los fulanos de la OMS me pidieron por vos. Ahora decime cuánto querés y veo si puedo darte eso. 

– 24 palos. 

– Estás seguro? (ni esperó a que responda…) bueno, mañana lo hacemos, en el boletín Oficial del Lunes sale la transferencia y la otra semana lo tenés. Que no te lo toquen. O me avisás. 

(y tuve que hacerlo… pero esa es otra historia)

 

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Descargar acá:

Decreto 457/10. Funciones de la Direccion Nacional Salud Mental y Adicciones