Seis años del barrio El Progreso


Adrian, del barrio El Progreso, nos cuenta que hace cinco años que vive allí de los seis que lleva el asentamiento.   El Progreso nació por ocupación.

Con la lluvia, las condiciones del barrio son precarias. El agua forma grandes charcos que impiden la circulación, se meten en las casas, mojando y arruinando materiales a su paso. La red clandestina de electricidad hace ostentación del peligro, las conexiones de cables son realizadas por uno de los vecinos. El barro movedizo es combatido con escombros.

Adrian dice que la situación empeora para esta época, en la cual las cantidades de lluvia aumentan y llega el frió.

Pero, lo que no llegan son los servicios básicos. Adrian aclara que no hay respuesta por parte del municipio.

Los vecinos del lugar se están organizando, de manera autogestionada, para construir un merendero. El terreno ya esta nivelado, hay hierros con mas valor militante y soñador que económico, para realizar la platea de la edificación.

Los ojos de Adrian y de los demás vecinos se iluminan al charlar sobre el merendero, las ideas, los proyectos, las luchas cotidianas y silenciosas.

 

 

 

La casa donde estamos esta ubicada en el mismo terreno donde se esta levantando el merendero. Pertenecía a Juan, que decidió dar parte de su espacio para que se pueda realizar. Juan falleció hace poco, y su familia comunico que se siga adelante con la construcción, como él quería. La casa es pequeña, entramos cinco personas, dos de las cuales estaban paradas. Allí se reúnen los vecinos para organizarse.

Hay mates y tortas fritas, Adrian nos comenta que son ciento cinco terrenos, pero no todas las familias pueden permanecer en el lugar, dada las condiciones climáticas y las necesidades barriales. Aproximadamente, setenta familias viven allí de manera permanente.

Mañana el barrio cumple seis años. A través de la puerta abierta se puede ver la lluvia que no cesa, que pega fuerte contra las chapas, que se resiste a irse a otro lado.