Río Negro y su(s) concepción(es) de la tierra


 

Por Alejandro Cornide

 

El presente artículo pretende generar un debate actual de una problemática por demás antigua.

Para ello proponemos la existencia de dos formas diferentes de concebir la tierra en la Provincia de Río Negro: una privada y otra comunitaria (o bien propiedad privada y propiedad comunitaria).

 

La primera de ellas concibe a la tierra como un objeto comerciable (bien inmueble) susceptible de comprarse y venderse; esta es la concepción que se halla en boga o que resulta ser más actual -atento su reciente creación de la mano del capitalismo-.

La segunda de ellas tiende a complejizar un poco más la cuestión y su definición resulta un tanto más difícil de volcar en palabras, por lo cual intentaremos ser lo más claros posibles. Esta concepción despoja a la tierra de cualquier atisbo que pueda connotar un significado similar a lo que en el mundo occidental se entiende por “propiedad”, con lo cual, para este dogma la tierra no se puede comprar ni vender, pues no posee valor económico sino espiritual.

A continuación realizamos algunas precisiones.

 

Propiedad Privada de la Tierra

La propiedad privada es aquello que más comúnmente se conoce. Es la propiedad en términos de patrimonio, es decir de la acumulación de capital, del capitalismo.

Para esta concepción, vigente en la ley N° 297 de Río Negro, en el Código Civil y Comercial, en los Códigos Procesales de las diferentes provincias argentinas y, en general, en casi toda la legislación actual de la Nación Argentina.

Quienes bogan por la primacía de esta concepción de la tierra en Río Negro pretenden ser propietarios de la tierra y tener el poder de repeler cualquier posible turbación de la posesión que se ejerza de manera legítima.

Es decir, buscan ejercer su derecho de propiedad sobre la tierra que integra su patrimonio y que adquirieron, en la mayoría de los casos, mediante una operación onerosa, y que dejarán de ocupar cuando el interés económico sobre esa tierra desaparezca.

 

Propiedad Comunitaria de la Tierra

Este tipo de “propiedad” -por llamarla de algún modo, pues no se habla aquí de propiedad en sentido patrimonial sino en sentido de pertenencia-, concibe a la tierra como una extensión de su propia existencia, entienden a la tierra como la madre que les dio origen, y al mismo tiempo se reconocen como parte dependiente de ella.

Su noción de tierra se halla más asociada al concepto de territorio en tanto espacio habitable quedando comprendido en él tanto el río que corre por su superficie como los árboles que allí crecen; tanto el viento que trae la lluvia como la misma lluvia; es parte del territorio el subsuelo como el cielo plagado de estrellas o el sol como parte de las fuerzas que lo componen.

En definitiva, para esta concepción la tierra no es susceptible de perder valor, pero valor en sentido afectivo y no comercial.

 

La situación en Río Negro

Como dijimos, la perspectiva de la tierra más difundida es la de la propiedad privada.

Nuestra sociedad ha sido preparada desde hace poco más de dos siglos (“colonización”) para concebir a la tierra como un objeto más del comercio, con lo cual se nos hace difícil comprender a la misma desde una óptica diferente a la connotación patrimonial.

Pero la concepción de la tierra asociada a lo natural, al devenir del mundo, a la espiritualidad y unicidad entre personas y tierra -o territorio en su más cabal significado- no es receptada como algo positivo en los tiempos actuales, pese a ser la visión más antigua de esta existencia.

Por ello hoy en día se presentan situaciones en las que encontramos pueblos originarios en un posicionamiento de resistencia frente a la pretensa imposición de la concepción privada por sobre la suya propia.

Todo lo expuesto nos lleva a preguntarnos, en un mundo y un país en el que se lucha y boga por la igualdad en todas sus formas, ¿es correcto imponer una visión de la tierra sobre la otra? y teniendo en cuenta su antigüedad o actualidad ¿debe prevalecer una visión de la tierra sólo desde una concepción?

¿O correspondería hallar un punto en común para alcanzar acuerdos luego de un profundo debate? y en su caso ¿cuánto tiempo se deberá esperar para alcanzar uno?