Mi viejo, sus compañeros y la dictadura

publicado en: Ensayo, Memoria e Identidad | 0

Por: Jorgelina Costa

 

A mi viejo, y sus hermosos compañeros desaparecidos y asesinados, y a los que viven hoy…GRACIAS.

A veces pensamos, por falaz inocencia,  que muchas cosas que vivimos en la vida, quedan sepultadas, olvidadas, como simples momentos pasajeros,  pero no es así. Al contrario, la vida nos demuestra, nos enseña siempre lo que significativamente implica recordar. Esto lo sostuve siempre, pero hoy estoy aquí escribiendo, intentando hacer una pequeña reflexión, en los días entrantes de lo que se denomina la Semana de la Memoria. Sin antes, y sin lugar a dudas rectificar que  fue gracias al susodicho Néstor Kirchner, que hoy desde el 2006 por decisión y voluntad política, el 24 de marzo es un feriado nacional, y los delitos de lesa humanidad se transformaron en una política de Estado seria.

La reflexión intenta expresar por quien escribe, un sentimiento de profundo orgullo no solo por la persona remitida de los hechos y la anécdota, sino por la militancia combativa setentista en su hermoso conjunto. La historieta es bien simple, acá va…

Hace poco tiempo, vengo viendo como es de costumbre aficionada, a mi viejo escribir y escribir. Entonces, en uno de esos momentos de sospecha es que me acerco al escritorio a ver en que curioseaba, y me encuentro con fotos, artículos impresos, en síntesis, varios papeleríos. Me dio la sensación no sé si por una percepción allegada de mi viejo, de que se trataría de algo vinculado a  los años 70. Y así fue que  no estaba errada. Finalmente, un día le consulto al respecto, para lo cual me comenta que estaba en un proyectito, intentando reconstruir la historia de algunos de sus amigos y compañeros desaparecidos de aquella época.  Cada día que pasa, observo cómo realiza ese trabajo, con mucho entusiasmo, y mucha reflexión. Tipea, imprime, busca, investiga, hace llamados, va, viene. En síntesis, remueve, remueve todo y mucho…

Como todas las mañanas, un día, termino de desayunar, y lo veo en el escritorio, siguiendo con la ardua tarea. En ese momento necesitaba la impresora, pero me comenta que estaba ocupado; debía hacer un llamado importante, a lo cual  no le di mucho augurio. En la cocina mientras tanto, seguimos charlando con mi vieja, hasta que nos damos cuenta que estaba hablando con una tal Mirta. Mirta era la mujer de su gran amigo y compañero, el “Rusito” Ivanovich, asesinado el 12 de marzo de 1975, estando mi viejo ahí presente en su casa cuando impunemente lo acribillaron (temita que en otros libros y en charlas siempre nos recuerda). En esos momentos, se estaban cumpliendo 43 años ya de su muerte. Valga la salvedad, el detalle de que cuando lo asesinaron al Rusito, mi viejo quedo muy afectado. Al instante del hecho, la presión se le disparo a 19, (imagínense para un simple joven, una locura…) y estuvo por varios años medicado por fuertes ahogos y problemas para dormir. Incluso, sin excepción,  inmediatamente al otro día de lo ocurrido, bien temprano tuvo que cambiar su apariencia física, porque ya estaba marcado como muchos, muchos de los cuales “chuparon” rápidamente…No fue simple para nadie, para nadie. Hoy agradezco que mi viejo este contando la historia…

La charla telefónica con Mirta, se notaba estusiasmada,  evidentemente había muchos recuerdos y anécdotas. Pero llega el momento, la llamada finaliza, y veo a mi viejo aparecer, quebrado, muy muy conmocionado. De repente mi vieja lo abraza y yo me quedo ahí, sorpresivamente,  guardando la emoción atascada en la garganta. Vi dolor, desgarro,  qué anda saber cuántas veces a lo largo de esa vida, de esa historia por detrás, se habrá revivido. Percibí entonces que el recuerdo nunca se apaga; latente, muy latente, achica los tiempos, y se presenta muy de cerquita. Sabía y no sabía a su vez, lo que significaba todo eso, ya que hay una suerte de empatía pero una salvedad incomparable que es menester de ellos. Lo escuche decir, varias veces,  que por lo menos una vez a la semana, recordaba siempre al Ruso por alguna que otra cosa cotidiana, y ahí me di cuenta aún más del peso que tiene todo esto. Era obvio, su amigo, su compañero (como muchos), fue injustamente asesinado ahí en frente de sus ojos, con su bebe ahí en brazos y su mujer presenciando semejante golpe.

En ese momento, pensaba también  que los años pasan y pasan, pero durante todos ellos, él y sus compañeros sobrevivientes les ha costado la vida superar toda esa época, aún   vivida con tanta convicción y compañerismo. Cada uno debe tener su forma de volver a rememorizar esos recovecos tan reprimidos, dolorosos, aferrados al olvido. Porque claro está, que el olvido es producto del dolor, y producto del temor que tan calado estaba en sus cuerpos que no era fácil de salir. Ni hablar de las voces avergonzantes y deslegitimadoras de sus historias. Expresar, ser testigos en los juicios orales, escribir, son tan solo algunos de los pasajes que  resucitan tanto calvario acumulado. Tal vez volver a la Memoria no era solo contar la verdad de sus propias historias, sino hacer  justicia por mano propia. La tarea era ardua, había que ser el portavoz de tantos, tantos callados crudamente.

La democracia conquistada por ellos fue, ni más ni menos que  la democracia del mañana, del futuro, la que gracias a ellos, yo y todos nosotros anhelamos pacíficamente. Hay una deuda casi lógica, una ecuación  simple que indica que todos debemos recordar, y caminar por la memoria, la justicia y la verdad para seguir reconstruyendo esa democracia duramente gestada. Una democracia plena, con derechos. Hoy…Ni hablemos de eso…

Después de esta pequeña anécdota que me suscitó escribir, Hoy más que nunca, gritó Ni olvido Ni perdón, ni domiciliarias, ni beneficios para los genocidas y cómplices más monstruosos que nuestra Patria tuvo.  Hoy y siempre, agradezco que mi viejo y muchos compañeros sigan demostrando la verdad de los hechos, y que sus identidades saboteadas salgan a la luz,  porque hacen que cada día, con dolor y con alegría haya un poquito más de dignidad  y  democracia!!! Por los 30000 detenidos desaparecidos, hoy y siempre!!!